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PAPA FRANCISCO

REGINA COELI

Plaza de San Pedro
Domingo 4 de mayo de 2014

Vídeo

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo, que es el tercer domingo de Pascua, es el de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35). Estos eran dos discípulos de Jesús, los cuales, tras su muerte y pasado el sábado, dejan Jerusalén y regresan, tristes y abatidos, hacia su aldea, llamada precisamente Emaús. A lo largo del camino Jesús resucitado se les acercó, pero ellos no lo reconocieron. Viéndoles así tristes, les ayudó primero a comprender que la pasión y la muerte del Mesías estaban previstas en el designio de Dios y anunciadas en las Sagradas Escrituras; y así vuelve a encender un fuego de esperanza en sus corazones.

Entonces, los dos discípulos percibieron una extraordinaria atracción hacia ese hombre misterioso, y lo invitaron a permanecer con ellos esa tarde. Jesús aceptó y entró con ellos en la casa. Y cuando, estando en la mesa, bendijo el pan y lo partió, ellos lo reconocieron, pero Él desapareció de su vista, dejándolos llenos de estupor. Tras ser iluminados por la Palabra, habían reconocido a Jesús resucitado al partir el pan, nuevo signo de su presencia. E inmediatamente sintieron la necesidad de regresar a Jerusalén, para referir a los demás discípulos esta experiencia, que habían encontrado a Jesús vivo y lo habían reconocido en ese gesto de la fracción del pan.

El camino de Emaús se convierte así en símbolo de nuestro camino de fe: las Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro con el Señor. También nosotros llegamos a menudo a la misa dominical con nuestras preocupaciones, nuestras dificultades y desilusiones... La vida a veces nos hiere y nos marchamos tristes, hacia nuestro «Emaús», dando la espalda al proyecto de Dios. Nos alejamos de Dios. Pero nos acoge la Liturgia de la Palabra: Jesús nos explica las Escrituras y vuelve a encender en nuestros corazones el calor de la fe y de la esperanza, y en la Comunión nos da fuerza. Palabra de Dios, Eucaristía. Leer cada día un pasaje del Evangelio. Recordadlo bien: leer cada día un pasaje del Evangelio, y los domingos ir a recibir la comunión, recibir a Jesús. Así sucedió con los discípulos de Emaús: acogieron la Palabra; compartieron la fracción del pan, y, de tristes y derrotados como se sentían, pasaron a estar alegres. Siempre, queridos hermanos y hermanas, la Palabra de Dios y la Eucaristía nos llenan de alegría. Recordadlo bien. Cuando estés triste, toma la Palabra de Dios. Cuando estés decaído, toma la Palabra de Dios y ve a la misa del domingo a recibir la comunión, a participar del misterio de Jesús. Palabra de Dios, Eucaristía: nos llenan de alegría.

Por intercesión de María santísima, recemos a fin de que cada cristiano, reviviendo la experiencia de los discípulos de Emaús, especialmente en la misa dominical, redescubra la gracia del encuentro transformador con el Señor, con el Señor resucitado, que está siempre con nosotros. Siempre hay una Palabra de Dios que nos da la orientación después de nuestras dispersiones; y a través de nuestros cansancios y decepciones hay siempre un Pan partido que nos hace ir adelante en el camino.


Después del Regina Coeli

LLAMAMIENTO

Queridos hermanos y hermanas:

Deseo invitaros a encomendar a la Virgen la situación de Ucrania, donde no cesan las tensiones. La situación es grave. Rezo con vosotros por las víctimas de estos días, pidiendo que el Señor infunda sentimientos de pacificación y fraternidad en los corazones de todos.

Recemos también por los difuntos a causa del enorme corrimiento de tierra que se precipitó hace dos días sobre un poblado de Afganistán. Que Dios omnipotente, que conoce el nombre de cada uno de ellos, los acoja a todos en su paz; y dé a los supervivientes la fuerza para seguir adelante, con el apoyo de cuantos trabajan por aliviar sus sufrimientos.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy es la 90ª Jornada nacional de la Universidad católica del Sacro Cuore, que tiene por tema «Con los jóvenes, protagonistas del futuro». ¡Hermoso tema! ¿Cuántos jóvenes hay hoy aquí? ¿Cuántos? Vosotros sois protagonistas del futuro. Vosotros habéis entrado en el futuro, en la historia. Este es el tema de hoy. Rezo por esta gran Universidad, para que sea fiel a su misión originaria y actual en el mundo de hoy. Si Dios quiere pronto iré a visitar aquí en Roma la Facultad de medicina y cirugía y el Policlínico «Gemelli», que cumple 50 años de vida y pertenece a la Universidad católica del Sacro Cuore.

Saludo a la Asociación «Meter», que desde hace casi veinte años lucha contra toda forma de abuso de menores. Gracias por vuestro compromiso. Saludo también a los participantes en la Marcha por la vida, que este año tiene carácter internacional y ecuménico. A «Meter» y a los participantes en la Marcha por la vida muchas felicidades y adelante, y a trabajar en esto.

Doy las gracias por su presencia a los numerosos grupos parroquiales y juveniles.

A todos vosotros os deseo un feliz domingo. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!



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