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MENSAJE DE PÉSAME DEL SANTO PADRE FRANCISCO
POR EL FALLECIMIENTO DEL CARDENAL FRANCISZEK MACHARSKI

 

Al cardenal Stanisław Dziwisz,
arzobispo de Cracovia

Con dolor recibí la noticia de la muerte del cardenal Franciszek Macharski, arzobispo emérito de Cracovia. Me uno a ti, querido hermano, al presbiterio y a los fieles de la Iglesia en Polonia en la oración de acción de gracias por la vida y el compromiso pastoral de este benemérito ministro del Evangelio.

Iesu, in te confido! —Jesús, en Ti confío— este lema episcopal guió su vida y su ministerio. Hoy, en el Año jubilar de la Misericordia, se ha convertido en una elocuente invocación que proclama la realización de la obra que el Señor le confió ya en el momento del Bautismo, incorporándolo en el grupo de aquellos que ha sellado con su Sangre redentora, y luego con el don del sacerdocio, cuando lo envió con la tarea de santificar al Pueblo con la palabra y con la gracia de los sacramentos. Desempeñaba esta misión con celo como pastor, profesor, rector del seminario, hasta el día en que el Señor le pidió hacerse cargo de la herencia de san Estanislao y de su inmediato predecesor Karol Wojtyła, hoy san Juan Pablo II, en la sede episcopal de Cracovia. Con confianza en la Misericordia divina condujo esta obra como padre para los sacerdotes y los fieles encomendados a su atención. Guió a la Iglesia en Cracovia en el no fácil período de las transformaciones políticas y sociales, con sabiduría, tomando distancia de la realidad, preocupándose del respeto de cada persona, para el bien de la comunidad de la Iglesia, y sobre todo para conservar viva la fe en el corazón de los hombres.

Doy gracias a la Providencia, que me permitió visitarlo durante la reciente visita a Cracovia. En la última etapa de la vida fue muy probado por el sufrimiento que aceptaba con serenidad de espíritu. También en esta prueba siguió siendo fiel testigo de la confianza en la bondad y la misericordia de Dios. Permanecerá así en mi memoria y en la oración. Que el Señor lo acoja en su gloria.

A usted, venerado hermano, a los cardenales y a los obispos polacos, a la familia del difunto, a todos los fieles polacos imparto de corazón mi bendición: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

2 de agosto de 2016

Francisco

 



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