Index   Back Top Print


DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS «PATRONS OF THE ARTS» DE LOS MUSEOS VATICANOS

Sala Clementina
Sábado 19 de octubre de 2013

 

Queridos amigos, ¡buenos días!

Doy la bienvenida a los Patrons of the Arts de los Museos vaticanos con ocasión de esta peregrinación a Roma, que marca el trigésimo aniversario de vuestra fundación. A lo largo de los últimos tres decenios, los Patrons han dado una considerable aportación para la restauración de numerosos tesoros de arte conservados en las colecciones vaticanas y, más en general, para la realización de la función religiosa, artística y cultural de los Museos. Os agradezco de corazón por esto.

El nacimiento de los Patrons of the Arts de los Museos vaticanos fue inspirado no sólo por un encomiable sentido de corresponsabilidad hacia la herencia de arte sacro que posee la Iglesia, sino también por el deseo de dar continuidad a los ideales espirituales y religiosos que condujeron a la creación de las colecciones pontificias. En cada época la Iglesia recurrió a las artes para expresar la belleza de la propia fe y proclamar el mensaje evangélico de la grandeza de la creación de Dios, de la dignidad del hombre creado a su imagen y semejanza, y del poder de la muerte y resurrección de Cristo que trajo redención y renacimiento a un mundo marcado por la tragedia del pecado y de la muerte. Los Museos vaticanos, con su única y rica historia, ofrecen a innumerables peregrinos y visitantes que llegan a Roma la posibilidad de encontrar este mensaje mediante obras de arte que dan testimonio de las aspiraciones espirituales de la humanidad, de los sublimes misterios de la fe cristiana y de la búsqueda de esa belleza suprema que encuentra su origen y su realización en Dios.

Queridos amigos, que vuestro apoyo a las obras de arte de los Museos vaticanos sea siempre un signo de vuestra participación interior en la vida y misión de la Iglesia. Que sea también expresión de nuestra esperanza en la venida del Reino cuya belleza, armonía y paz son la expectativa de cada corazón humano y la inspiración de las más elevadas aspiraciones artísticas del género humano. Sobre vosotros, sobre vuestras familias y sobre todos vuestros afiliados, imparto de corazón la bendición apostólica como prenda de constante alegría y paz en el Señor.

 




© Copyright - Libreria Editrice Vaticana