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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS MIEMBROS DE LA FUNDACIÓN "PRO ORIENTE"


Jueves 29 de marzo de 1979

 

Eminencia, Excelencia,
muy estimadas damas y muy estimados señores:

Por inescrutable disposición divina, la visita que los delegados del consejo de administración de la Fundación ecuménica Pro Oriente, acompañados de su venerable fundador y presidente, querían hacer ya el año pasado al Papa Juan Pablo I, la hacen ahora a su sucesor. Les recibo por eso como si lo hiciera en representación de mi inolvidable predecesor y con gran alegría les doy la más cordial bienvenida.

"Pro Oriente" —en acuerdo pleno con el nombre de la Fundación— se ha esforzado desde hace quince años por llevar adelante el diálogo con las Iglesias ortodoxas; en los últimos años se ha centrado especialmente en el dialoga can las Iglesias orientales antiguas. Como he subrayado hace poco en mi primera Encíclica, el trabajo ecuménico es verdadera "apertura, acercamiento, disposición para el diálogo, búsqueda censáis de la verdad en pleno sentido bíblico y cristiano (Redemptor hominis, 6). A esta finalidad han servido de manera fructífera los numerosos encuentros, diálogos, conferencias de estudio y publicaciones por medio de los cuales, en el plano de los contactos personales y con una calificada investigación científica, ayudan a ustedes a un mejor conocimiento recíproco, a una comprensión más profunda de los diferentes desarrollos históricos y tradiciones de cada una de las Iglesias de Oriente y Occidente, y a un conocimiento más profundo de su rica herencia común. En una visión retrospectiva pueden registrar ya con alegría y satisfacción valiosos resultados concretos.

La Fundación del Fondo ecuménico denominada "Pro Oriente" ha sido así ya desde el comienzo una generosa y al mismo tiempo apropiada respuesta de la Iglesia local de Viena a la llamada ecuménica del Concilio Vaticano II. Este ha exhortado en su Decreto sobre el Ecumenismo, especialmente a aquellos que se quieran dedicar al restablecimiento pleno de la unidad entre las Iglesias orientales y a la Iglesia católica, a que "tengan la debida consideración de esta peculiar condición de las Iglesias que nacen y crecen en Oriente y de la índole de las relaciones que entre éstas y la Sede romana existían antes de la separación, y a que se formen una recta opinión de todas estas materias. Observar esto cuidadosamente servirá en gran manera para el diálogo que se pretende" (Optatam totius, 14).

Al agradecerles en nombre de nuestro Señor y de la Iglesia el valioso trabajo ecuménico realizado por la Fundación "Pro Oriente", les ruego que sigan también dedicándose generalmente a esta tarea en el futuro. Que este viaje de estudios a Roma y a Estambul les sirva para ayudarles y animarles.

A través de usted, muy venerado señor cardenal, transmito a Su Santidad, el Patriarca Ecuménico Dimitrio I, con el cual se encontrará en breve, la expresión de mi estima y saludo fraterno en el Señor. A ustedes todos, con los mejores auspicios de éxito futuro y deseándoles que prosigan felizmente sus viaje, les imparto una cordial bendición apostólica.

 



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