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VIAJE APOSTÓLICO A EXTREMO ORIENTE

ALOCUCIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II
A LOS ENFERMOS DEL HOSPITAL DE AGAÑA

Lunes 23 de febrero de 1981

 

En el camino hacia el aeropuerto el Papa se detuvo en el hospital local y, tras haber conversado con varios enfermos, dirigió a todos las siguientes palabras improvisadas:

Mis queridos hermanos y hermanas:

Yo, el Papa Juan Pablo II, Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, he visitado hoy Guam y su Iglesia. Hemos concelebrado la Santa Misa en el centro de la ciudad. Y ahora estoy aquí para proseguir esta concelebración porque, como sabéis, la Santa Misa es cada vez una verdadera renovación del misterio de nuestra salvación a través de la cruz de Jesús, Hijo de Dios. Y vosotros que sufrís y lleváis vuestra cruz, participáis de modo especial en el misterio de la cruz de Cristo, en los sufrimientos de Cristo y en la salvación de Cristo. Por este motivo he venido a vosotros, a este grupo particular de fieles de esta Iglesia visitada por el Papa. Vengo a vosotros para repetiros esta verdad sustancial de nuestra fe y para alentaros en vuestros sufrimientos; sufrís y sufrís junto con Cristo. Del mismo modo que reconstruís sus sufrimientos en la tierra, así reconstruís también la Iglesia; y entre todos los que la construyen, vosotros sois los más fuertes porque la construís con vuestros sufrimientos. Es ésta nuestra fe. Os presento esta fe y en la presentación de esta verdad fundamental de nuestra fe, os traigo un consuelo: la Iglesia tiene necesidad de vosotros y de todos los cristianos, tanto en ésta como en todas las demás Iglesias; sois los más amados, hijos e hijas, hermanos y hermanas.

Gracias, muy amados hermanos y hermanas, hijos e hijas. Dios os bendiga. Os doy mi bendición especial en latín, juntamente con el cardenal y el obispo de Guam.

 



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