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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
AL SEMINARIO MAYOR DE WARMIA (POLONIA)


Martes 24 de octubre de 2000

 

Saludo cordialmente a la comunidad del seminario mayor de la sede metropolitana de Warmia, "Hosianum", de Olsztyn:  a los alumnos, a los formadores, acompañados por el rector, y a los empleados laicos, así como a los miembros de la Asociación de amigos del seminario. Recuerdo con gratitud el momento en que, en 1991, deteniéndome en Olsztyn durante mi peregrinación, pude visitar vuestra comunidad. Me alegra poder acogeros hoy aquí.

Habéis venido a Roma en el Año jubilar para pedir, ante las tumbas de los apóstoles san Pedro y san Pablo, las gracias y la bendición para el presente y para el futuro. Esta oración jubilar es particularmente actual e importante desde la perspectiva del nuevo milenio. Durante el siglo XX se han producido muchas transformaciones en varios sectores de la vida. El rápido desarrollo de la ciencia, de la técnica, de la medicina, de la cultura, del pensamiento social y político y, por último, de los medios de comunicación ha influido continuamente en la vida espiritual de las personas, de las familias y de naciones enteras. Se puede prever que también en el milenio en que estamos entrando esas transformaciones de la realidad de este mundo constituirán una fuente de nuevos desafíos para el hombre, especialmente para el hombre creyente. Con el fin de afrontarlos, los creyentes deben encontrar un sólido apoyo en sacerdotes bien preparados para su ministerio. Por eso, hoy es particularmente importante el papel del seminario como comunidad que forma a los futuros pastores. El seminario debe ser un ambiente de hombres de profunda fe, de esperanza inquebrantable y de caridad abnegada; de hombres abiertos a la acción del Espíritu Santo, que suscita en los discípulos de Cristo el deseo de un compromiso activo para promover la venida del reino del Padre. El seminario ha de ser también el lugar donde se forma a presbíteros humanamente maduros, que saben usar las conquistas de la cultura moderna y quieren contribuir a crearla. El hombre de hoy necesita sacerdotes con grandes horizontes en el ámbito del pensamiento y de la acción, dispuestos a salir al encuentro de cualquier necesidad de sus hermanos.

El seminario de Warmia goza de una larga y gloriosa tradición. Este año se celebra el 435° aniversario de la fundación, por obra del siervo de Dios cardenal Stanislaw Hozjusz, de este primer seminario mayor en Polonia, con sede en Braniewo. Es difícil resumir en pocas palabras toda la historia de esta institución, de los hombres que la crearon y de la obra de los sacerdotes que se han formado en él. Por tanto, basta el recuerdo de don Wladyslwa Demski, a quien elevé a la gloria de los altares junto con 108 mártires. Este heroico sacerdote, que salió de vuestro seminario, dio su vida por la verdad, defendiendo la cruz de Cristo y la fe cristiana. Quiera Dios que su testimonio sea para vosotros modelo y estímulo en el camino de la vocación. Pido a Dios que esta siembra dé incesantemente frutos de nuevas vocaciones al sacerdocio en la archidiócesis de Warmia.

También le pido que derrame sobre vosotros, durante esta peregrinación jubilar, múltiples gracias. Cristo, el sumo y eterno Sacerdote, os introduzca en el nuevo milenio y os bendiga.

 



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