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DISCURSO DEL SANTO PADRE PABLO VI
A LOS NUEVOS CARDENALES Y A SUS FAMILIARES
PRESENTES EN ROMA PARA EL CONSISTORIO

Viernes 9 de marzo de 1973

 

México

Señor Cardenal y amadísimos hijos:

No podemos menos de expresar nuestro profundo gozo ante la numerosa representación de sacerdotes y fieles de Guadalajara, que habéis querido rodear a vuestro Arzobispo en esta visita. Hoy se hace viva de una manera especial la tradicional devoción al Papa de los hijos de vuestra tierra mexicana que constantemente nos manifiestan su adhesión y afecto.

Al contemplaros ahora leemos en vuestros rostros la legítima satisfacción que ha inundado el alma de todos los miembros de vuestra Comunidad diocesana al ofrecer a la Santa Iglesia un Cardenal, tan apreciado por sus virtudes humanas y pastorales. Estamos seguro de que estos sentimientos que hemos interpretado darán nuevo impulso a la vida cristiana de vuestra Arquidiócesis, cuyos miembros, siguiendo fielmente a su Pastor, sabrán corresponder a la distinción recibida con un testimonio cristiano que sea fermento de paz y de progreso.

Al despediros deseamos expresaros nuestra cordial felicitación y os encomendamos que la hagáis llegar también a los sacerdotes, a los religiosos y a los fieles de Guadalajara y de todo México, a quienes nos complacemos en bendecir de corazón.

Puerto Rico

Señor Cardenal y amadísimos hijos:

Recibimos hoy con alegría esta visita que nos trae recuerdos de vuestra bella isla y de sus cristianos hijos, representados en vosotros, que habéis querido acompañar a vuestro Cardenal, tan amado y apreciado por su virtud, su celo pastoral y devoción a la Santa Sede.

Al escogerlo para el Cardenalato hemos querido honrar también a los Obispos, a los sacerdotes y a los fieles de Puerto Rico, esperando que esta prueba de afecto de la Iglesia constituya un nuevo aliento de renovación cristiana para aquellas comunidades.

Y ahora dejadnos expresar también nuestra cordial felicitación a la madre del Cardenal-Arzobispo de San Juan. En ella queremos rendir un homenaje a todas las madres de sacerdotes las cuales, con cristiana abnegación y generoso sacrificio, ofrecen a la Iglesia de Cristo lo mejor de sus frutos.

Con el deseo de que este encuentro confirme los propósitos expresados, os bendecimos de corazón a vosotros y a todos los amadísimos hijos portorriqueños.

Colombia

Señor Cardenal y amadísimos hijos:

Queremos congratularnos hoy nuevamente con Usted, Señor Cardenal, y expresar nuestra íntima satisfacción al verle rodeado de sus familiares, de sus colaboradores y de una representación de fieles de Bogotá.

Esta visita nos hace revivir el grato recuerdo de los días pasados en Bogotá; allí pudimos comprobar, en medio de constantes manifestaciones de adhesión y afecto, cómo latía vuestra fe y os hacía fraternizar más, ante la presencia del Padre común.

Estos vínculos de comunión con el Papa, dentro de la gran familia que es la Iglesia, quedan ahora mayormente reforzados al contar entre los miembros del Sacro Colegio Cardenalicio a vuestro querido Arzobispo, cuya capacidad de entrega y de servicio todos hemos podido apreciar de cerca.

Tenemos la seguridad de que Usted, Señor Cardenal, será valioso intérprete de nuestra plena confianza en el ulterior crecimiento fructuoso y floreciente de la Iglesia en Colombia, gracias a la labor sabia e infatigable de sus Obispos, de sus sacerdotes y religiosos, y a la colaboración decidida de todos sus hijos.

Os despedimos con una particular Bendición Apostólica para vosotros, vuestras familias y para Colombia entera.

Japón

We greet you, dear Cardinal Taguchi, and those who have come with you for the Concistory. We often have the occasion to welcome at our general audiences pilgrims from Japan, especially university students. We are always very happy and pleased to do so, and our happiness is all the greater today as we meet one of their outstanding pastors.

Ordinarily great distances separate us, but at the same time we are always bound together by a powerful link: our faith. Jesus Christ has united us in his Church and together we profess his Lordship and proclaim his presence in our midst through the Gospel and the Sacraments. We give thanks to Almighty God for this unity. We hope that you are returning to your people and to your tasks with a warm remembrance of this unity as it has manifested itself at the recent Consistory.

May our oneness in the Lord sustain you in all that you do for the glory of his Name. We gladly greet the entire Church in Osaka and with paternal affection we impart our Apostolic Blessing.

 



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