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 DISCURSO DEL SANTO PADRE PABLO VI
A LA SOBERANA ORDEN MILITAR DE MALTA*

Viernes 8 de julio de 1977

 

Nos complace saludar y acoger esta mañana en su tradicional audiencia a la delegación de la Soberana Orden Militar de Malta. Ante todo le damos las gracias a Usted, fray Angelo de Mojana di Cologna, Gran Maestre de la Orden, por las nobles palabras que Nos ha dirigido y que son expresión de la fe viva y del espíritu que a través de los siglos ha animado a la gloriosa institución; y Nos damos las gracias también a los demás miembros del Soberano Consejo y a cuantos le han acompañado a este encuentro; en ellos están representados a los beneméritos miembros pertenecientes a la Orden.

Mejor que ninguna otra palabra, vuestra presencia Nos habla del espíritu que os anima y que, marcado por las tradiciones prestigiosas de la Orden, durante su historia larga y gloriosa, sostiene con generosidad encomiable numerosas obras caritativas y asistenciales que son también hoy expresión adecuada de su siempre fecunda vitalidad. A quien hojea las páginas ricas en acontecimientos en las que está como esculpida en caracteres de oro la vida secular de la institución, no le pueden pasar desapercibidas dos cosas: la riqueza y tenacidad de una fe sincera y viril, generosa y fuerte, ardiente y animosa que ha sabido manifestarse en formas escogidas de vida cristiana llegando no pocas veces al compromiso solemne de los votos, y el compromiso de una caridad luminosa que no ha olvidado jamás salir al encuentro de las necesidades del prójimo: al principio peregrinos jerosolimitanos, necesitados, enfermos, atendiendo además con gran ejemplaridad a la promoción de la civilización, del bienestar social, del progreso cultural, sin olvidar tampoco las obras propias de su misión hospitalaria y benéfica. La difusión y eficacia de estas obras esparcidas también hoy por Europa y por Oriente Medio, gracias al empeño solidario de la unión internacional de la Orden, de todos los miembros de las distintas "lenguas" y "prioratos" demuestra cómo esta realidad es válida, también hoy, a pesar de los cambios sociológicos de nuestro tiempo.

Al mismo tiempo que Nos ha complacido manifestaros que somos conscientes de esta gran fecundidad de la Orden, Nos os exhortamos a que mantengáis muy alta hoy y siempre vuestra doble llama: la fe y la caridad; la religión vivida con convicción profunda y transmitida concretamente a la vida cotidiana, es decir, la adhesión cristalina a Cristo Jesús que sabe ver en los pequeños, en los enfermos, en los prisioneros, en los pobres (cf. Mt. 25, 31-40) su presencia misteriosa e inquietante que estimula a la práctica del amor en todas las formas exigidas por las necesidades cambiantes y crecientes de los hermanos que sufren en medio de un mundo tan necesitado de amor.

Sed antorchas ardientes de fe y de caridad. Y el Señor estará con vosotros. Así Nos se lo pedimos en Nuestra oración para todos vosotros, cuantos estáis aquí presentes y para todos los nobles miembros de la Soberana Orden de Malta. En el nombre de Cristo Nos os animamos y bendecimos.


*L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n.30 p.4.



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