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DISCURSO DEL SANTO PADRE PABLO VI
AL SEÑOR ALHAJI SIR DAWDA KAIRABA JAWARA,
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE GAMBIA*


Jueves 15 de junio de 1978

 

Señor Presidente:

Es un placer para nosotros recibir hoy a V. E., después de su visita a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en calidad de jefe del Comité interestatal permanente de la Conferencia de Jefes de Estado de lucha contra la sequía en la región de Sahel. Al mismo tiempo tenemos el gusto de saludar a las distinguidas personalidades de vuestro séquito, de vuestro país de Gambia y de Mali, Senegal y Alto Volta.

Vuestro viaje a Estados Unidos y a Europa Occidental ha sido motivado por el grave problema de la sequía en Sahel, que continúa todavía, problema que preocupa a la Santa Sede, como usted mismo ha dicho. Esta, dentro de los límites de sus posibilidades, ha podido prestar ayuda para aliviar los sufrimientos de las poblaciones de la región. Sabemos que el propósito de vuestro viaje es atraer lo más posible la atención de las autoridades y organizaciones competentes, y deseamos aseguraros que nuestras oraciones os acompañan en estos afanes tan dignos de encomio. Respecto a los esfuerzos de la Iglesia in situ, podemos recordar que hace poquísimos días tuvo lugar en Uagadugú una reunión internacional de representantes de Iglesias del Sahel, con el fin de revisar la colaboración prestada por las Iglesias de los distintos países en estos últimos años, y estudiar la posibilidad de concordar proyectos en el futuro, a fin de no sólo luchar contra la amenaza constante de la sequía, sino también de promover el desarrollo a largo plazo de los países implicados.

Tenga la seguridad asimismo de que la Santa Sede y la Iglesia católica se sumarán siempre a las iniciativas encaminadas a ayudar a los pueblos en las necesidades más urgentes y promocionar la dignidad humana de todos los hijos de Dios.

Al reiterar nuestros mejores votos por vuestra misión, no podemos dejar de decir nuestra complacencia cordial por el hecho de que la Santa Sede y la República de Gambia acaban de decidir establecer relaciones diplomáticas. Abrigamos la confianza de que esta unión nueva y más estrecha entre la Santa Sede y vuestro país, llevará a mayor y más provechosa cooperación en los años por venir.

Señor Presidente: Terminamos invocando sobre usted y sus compañeros abundante ayuda de Dios Todopoderoso sobre la misión de ahora.


*L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n.26, p.4.

 



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