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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO ORGANIZADO POR EL VICARIATO DE ROMA
SOBRE EL TEMA "LA MISIÓN DE LOS LAICOS CRISTIANOS EN LA CIUDAD"

 Pontificia Universidad Lateranense, 7 y 8 de marzo de 2014

 

Queridos hermanos y hermanas:

Mientras estáis reunidos en el congreso promovido por el vicariato de Roma para profundizar y reforzar vuestra «misión de laicos cristianos en la ciudad», os dirijo un cordial saludo y os estoy cercano con la oración. Deseándoos un encuentro fraterno y fructuoso, quisiera poner de relieve algunos aspectos esenciales.

Ante todo un elemento fundamental propio de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, es decir, el hecho de que los fieles laicos, en virtud del Bautismo, son protagonistas en la obra de la evangelización y promoción humana. Incorporado a la Iglesia, todo miembro del Pueblo de Dios es al mismo tiempo discípulo y misionero. Es necesario partir siempre de nuevo de esta raíz común a todos nosotros, hijos de la madre Iglesia (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 120).

Como consecuencia de esta pertenencia común a la Iglesia y participación en su misión, es importante no contraponer entre sí las parroquias y las asociaciones laicales. Éstas últimas, en su variedad y dinamicidad, son una fuente para la Iglesia, con su proyección en los diversos ambientes y sectores de la vida social; pero está bien que mantengan una unión vital con la pastoral orgánica de la diócesis y de las parroquias, para no construirse una lectura parcial del Evangelio y para no desarraigarse de la madre Iglesia (cf. ibid., 29).

Por último, al pensar en vuestra «misión en la ciudad», en contacto con las complejas problemáticas sociales y políticas, os recomiendo que uséis habitualmente el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, un instrumento completo y valioso. Con la ayuda de esta «brújula», os animo a trabajar por la inclusión social de los pobres, teniendo siempre para ellos una particular atención religiosa y espiritual (cf. ibid., 200).

Invocando la materna intercesión de la Virgen María, Salus Populi Romani, os bendigo a todos vosotros y vuestro trabajo.

Vaticano, 7 de marzo de 2014

FRANCISCO



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