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VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA FRANCISCO
A TAILANDIA Y JAPÓN

(19-26 DE NOVIEMBRE DE 2019)

RUEDA DE PRENSA DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VUELO DE REGRESO

Martes, 26 de noviembre de 2019

[Multimedia]


 

Matteo Bruni:

Buenos días a todos. Buenos días, Santo Padre. Ha sido un viaje intenso, incluso exigente ―sin duda para los periodistas y también para usted―; un viaje hermoso, con tantos acontecimientos y tantas cosas que decir, tantos discursos. Y ahora toca un momento de encuentro con la prensa. Si quisiera decir unas palabras, quizás, antes de todo...

Papa Francisco:

Os doy las gracias por vuestro trabajo, porque efectivamente ha sido un viaje intenso y también con un cambio de categorías, porque Tailandia y Japón son dos realidades muy diferentes. No se pueden evaluar con la misma medida; las realidades deben ser evaluadas de acuerdo a las medidas que provienen de la misma realidad. Y estas eran dos realidades totalmente diferentes. Así que se necesita doble trabajo, y gracias a vosotros por esto, incluso en los días más duros, creo que el trabajo ha sido intenso. Gracias. Me sentí cerca de vosotros en este trabajo. Gracias.

Matteo Bruni:

La primera pregunta es del padre Yamamoto, del “Catholic Shimbun”.

Padre Makoto Yamamoto, “Catholic Shimbun”:

Buenas tardes, Santo Padre. Muchas gracias por venir a Japón desde tan lejos. Soy un sacerdote diocesano de Fukuoka, cerca de Nagasaki. Me gustaría preguntarle lo siguiente: Usted ha visitado Nagasaki e Hiroshima. Santo Padre, ¿cómo se sintió? Quisiera preguntarle otra cosa: ¿Tienen la sociedad y la Iglesia occidental algo que aprender de la sociedad y de la Iglesia oriental?

Papa Francisco:

Empezaré con la última. Hay algo que me ha iluminado bastante, un dicho: “Lux ex Oriente, ex Occidente luxus”. La luz viene del Oriente, el lujo, el consumismo viene del Occidente. Se trata precisamente de esta sabiduría oriental, que no es sólo sabiduría del conocimiento, es sabiduría de los tiempos, sabiduría de la contemplación. A la sociedad occidental ―siempre con prisas― le ayuda mucho aprender un poco de contemplación, detenerse, mirar todo también de una manera poética. ¿Sabes? Pensando en eso ― esta es una opinión personal ―, creo que Occidente carece de un poco de poesía. Hay algunas cosas poéticas hermosas, pero Oriente va más allá. El Oriente es capaz de mirar las cosas con ojos que ven más allá; no quiero usar la palabra “trascendente”, porque algunas religiones orientales no mencionan la trascendencia, pero ciertamente sí que hay una visión más allá del límite de la inmanencia, sin decir trascendencia, más allá. Por eso hablo de “poesía”, de lo que es gratitud, de la búsqueda de la propia perfección en el ayuno, en la penitencia y también en la lectura de la sabiduría de los sabios orientales. Creo que a nosotros los occidentales nos vendría bien detenernos un rato y dedicar tiempo a la sabiduría. La cultura de la prisa [necesita] de la cultura del “detente un momento”. Detente. No sé si esto es necesario para aclarar la diferencia y lo que necesitaríamos.

En cuanto a la primera [pregunta]: Nagasaki e Hiroshima. Ambas sufrieron la bomba atómica, y eso las hace similares. Pero hay una diferencia. Nagasaki no sólo sufrió la bomba, sino que también tuvo a los cristianos. Nagasaki tiene raíces cristianas, un cristianismo antiguo. A los cristianos se les persiguió en todo Japón, pero en Nagasaki fueron las persecuciones muy fuertes. El secretario de la Nunciatura me regaló un facsímil de madera donde está el “se busca” de aquella época: “¡Se buscan cristianos! Si encuentras uno, denúncialo y tendrás tanto, si encuentras un sacerdote, denúncialo y tendrás tanto”. Algo así, irá al museo. Es algo sorprendente: fueron siglos de persecución. Se trata de un fenómeno cristiano, que “relativiza”, en el buen sentido de la palabra, la bomba atómica, porque son dos cosas. Si uno va a Nagasaki pensando sólo: “Sí, así es, había cristianos... Pero allí sufrieron la destrucción de la bomba atómica”, y se detiene ahí [descuida una parte de su historia]. En cambio, ir a Hiroshima es sólo por la bomba atómica, porque no es una ciudad cristiana como Nagasaki. Por eso quería ir a las dos. Es verdad, en ambas ocurrió un desastre atómico.

Hiroshima fue una verdadera catequesis humana sobre la crueldad. Crueldad. No pude ver el museo de Hiroshima, porque era justo el momento [de la reunión], aquél fue un mal día, pero dicen que es terrible, terrible: cartas de los Jefes de Estado, de los generales explicando cómo se podía provocar un desastre mayor. Para mí fue una experiencia mucho más conmovedora que la de Nagasaki. En Nagasaki fue la del martirio: Pasando, vi el museo del martirio; pero Hiroshima muy conmovedor. Y allí reiteré que el uso de armas nucleares es inmoral ―esto debe entrar en el Catecismo de la Iglesia Católica― y no sólo el uso, sino también el poseer, porque un accidente, a causa de la posesión, o la locura de algún gobernante, la locura de uno puede destruir la humanidad. Pensemos en el dicho de Einstein: “La cuarta guerra mundial será con piedras y lanzas”.

Matteo Bruni:

La segunda pregunta es del doctor Kawarada, que trabaja para “Asahi Shimbun”.

Shinichi Kawarada, “The Asahi Shimbun”:

Buenos días, Santo Padre. Me gustaría hacer una pregunta en torno a la energía nuclear. Como usted ha señalado acertadamente, no se puede lograr una paz duradera sin desarme. Japón es un país que goza de la protección nuclear de los Estados Unidos y también es productor de energía nuclear, lo que supone un gran riesgo para el medio ambiente y para la humanidad, como nos demostró trágicamente el accidente de Fukushima. ¿Cómo puede Japón contribuir a la paz mundial? ¿Deberían cerrarse las centrales nucleares? Gracias.

Papa Francisco:

Vuelvo al tema de la posesión de industrias nucleares. Siempre puede ocurrir un accidente. Vosotros lo habéis experimentado, también el triple desastre [terremoto, tsunami y accidente nuclear], que ha causado tanta destrucción. La energía nuclear está al límite. Excluyamos las armas, porque eso es destrucción. Pero el uso de la energía nuclear está muy al límite, porque todavía no hemos alcanzado la seguridad total. No hemos llegado a eso. Podrías decirme: “Sí, incluso con electricidad puedes causar un desastre por falta de seguridad”. Pero es un pequeño desastre. Un desastre nuclear, de una central nuclear, será un gran desastre. Y la seguridad no se ha logrado aún. Pero esta es una opinión personal; no utilizaría la energía nuclear hasta que no exista una seguridad total en su uso. Pero soy profano en esto y expongo una idea. Algunos dicen que la energía nuclear es contraria a la custodia de la creación, que la destruirá y que debe desaparecer. Se está debatiendo. Yo me detengo en la seguridad. No existe la seguridad para prevenir una catástrofe. Sí, ocurre una vez en el mundo en diez años, pero entonces afecta a la creación: el desastre de la energía nuclear repercute en la creación, y también en la persona.

La catástrofe nuclear en Ucrania todavía perdurará durante muchos años. No me refiero a la guerra, a las armas. Pero aquí digo que debemos investigar sobre la seguridad, sea sobre las catástrofes o sobre el medio ambiente. Y en cuanto al medio ambiente, creo que hemos ido más allá del límite, más allá del límite: en la agricultura, por ejemplo, el uso de plaguicidas, o la cría de pollos ―los médicos recomiendan a las madres que no alimenten a sus hijos con pollos de granja, porque han sido cebados con hormonas y esto puede ser perjudicial para la salud de los niños―; hay tantas enfermedades raras que existen hoy en día debido a un uso que no es bueno del medio ambiente. Son enfermedades raras. Cables eléctricos y muchas otras cosas... La custodia del medio ambiente es algo que hay que hacer hoy o no se hará. Pero volviendo a la energía nuclear: construcción, seguridad y protección del medio ambiente.

Matteo Bruni:

La tercera pregunta es de Elisabetta Zunica, que trabaja para una editorial japonesa, “Kyoto News”.

Elisabetta Zunica, Kyoto News:

Iwao Hakamada es un japonés condenado a muerte, en espera de la revisión del juicio. Estuvo presente en la Misa en el Tokio Dome, pero no tuvo la oportunidad de hablar con usted. ¿Podría confirmarnos si estaba prevista una breve reunión? Porque el tema de la pena de muerte en Japón es muy controvertido. A poco más de un mes de la modificación del Catecismo sobre este tema, fueron condenados 13 presos. No hay ninguna referencia a esto en sus intervenciones durante esta visita. ¿Por qué no quiso pronunciarse en esta ocasión, o tuvo la oportunidad de hablar con el Primer Ministro Abe al respecto?

Papa Francisco:

Sobre ese caso de la pena de muerte, lo supe más tarde, no sabía nada de esa persona: no lo sabía. Con el Primer Ministro hablé en general de muchos problemas: de procesos de condenas eternos que no terminan nunca, tanto con muerte como sin ella. Pero hablé de esto como un problema general, que también existe en otros países: cárceles abarrotadas, gente esperando con prisión preventiva, sin presunción de inocencia... Espera allí, espera, espera... Hace quince días pronuncié un discurso en la conferencia internacional de derecho penal y hablé sobre este tema: el tema de las cárceles, el tema de la prisión preventiva y luego de la pena de muerte, de la que se ha dicho con toda claridad que no es moral, no se puede hacer. Creo que esto va de la mano con una consciencia que se desarrolla cada vez más. Por ejemplo, algunos países no se atreven a la abolición por problemas políticos, pero sí a la suspensión; es una forma de declarar, sin declarar la cadena perpetua, por ejemplo. Pero el problema es que la condena debe ser siempre para la reintegración: una condena sin “ventanas” en el horizonte no es humana. Incluso la cadena perpetua: hay que pensar cómo se puede reintegrar un condenado, dentro o fuera. Pero siempre necesitamos el horizonte, la reinserción. Me dirá: pero hay condenados locos, por un problema de enfermedad, de locura, de incorregibilidad genética, por así decirlo... Pero hay que buscar la manera de que al menos ellos puedan hacer cosas que les hagan sentir como personas. Hoy en día, en muchas partes del mundo, las cárceles están abarrotadas, son depósitos de carne humana, que en lugar de crecer sanos, a menudo se corrompen por esta razón. Debemos luchar contra la pena de muerte, poco a poco... Hay casos que me alegran porque hay Estados, países que dicen: paremos. Hablé con el gobernador de un Estado el año pasado, y antes de dejar el cargo hizo esa suspensión casi definitiva. Son pasos, pasos de una consciencia humana. En cambio, otros países aún no han logrado situarlo en la línea de la humanidad.

Matteo Bruni:

La próxima pregunta es de Jean-Marie Guénois, para “Le Figaro”.

Jean-Marie Guénois, “Le Figaro”:

Buenos días, Santo Padre. Dijo que la paz verdadera sólo puede ser una paz desarmada. Pero, ¿qué sucede con la legítima defensa, cuando un país es atacado por otro? En este caso, ¿existe aún la posibilidad de una “guerra justa”? Una pequeña pregunta: se ha hablado de una encíclica sobre la no-violencia, ¿está todavía en preparación esta encíclica sobre la no-violencia? Dos preguntas. Gracias, Santo Padre.

Papa Francisco:

Sí, el proyecto está ahí, pero el próximo Papa lo hará, porque apenas tengo tiempo para… Hay proyectos que están en los cajones…: uno sobre la paz, por ejemplo, está ahí, está madurando, y cuando llegue el momento lo haré. Pero ya hablo bastante de esto: por ejemplo, el problema del acoso escolar es un problema de violencia, hablé con los jóvenes japoneses sobre este tema. Es un problema que estamos tratando de resolver con muchos programas educativos. Es un problema de violencia, y los problemas de violencia deben ser abordados… Pero no creo que esté preparado para una encíclica sobre la no-violencia, tengo que rezar más y buscar el camino.

Sobre la paz y las armas: existe el dicho romano “Si vis pacem, para bellum”. Ahí no hemos estado maduros. Las organizaciones internacionales no logran, las Naciones Unidas no logran... Hacen mucho, muchas mediaciones, tiene su mérito. Países como Noruega, por ejemplo, siempre dispuestos a mediar, a buscar una salida para evitar guerras... Esto se está haciendo y me gusta. Pero no es mucho, aún queda mucho por hacer. Piense ―sin ofender― en el Consejo de Seguridad: hay un problema con las armas, todo el mundo está de acuerdo en resolver ese problema para evitar una catástrofe, todo el mundo vota a favor, uno con derecho a veto vota en contra y todo el proceso se detiene. He oído, y no estoy en condiciones de juzgar si es bueno o no, que las Naciones Unidas quizás deberían dar un paso adelante renunciando al derecho de veto de ciertas naciones en el Consejo de Seguridad. No soy experto en esto, pero creo que es una posibilidad. No sé qué decir, pero sería bueno que todos tuvieran el mismo derecho.

Hay argumentos en el equilibrio mundial que no puedo juzgar en este momento. Pero todo lo que se pueda hacer para detener la producción de armas, para detener las guerras, para ir a las negociaciones, incluso con la ayuda de los facilitadores, esto debe hacerse siempre, siempre. Y da resultados: algunos dicen que pocos, pero empecemos por lo poco, luego vayamos más allá con los resultados de las negociaciones para tratar de resolver los problemas. Por ejemplo, en el caso de Ucrania-Rusia: no se habla de armas, tuvo lugar una negociación para el intercambio de prisioneros, eso es bueno. Siempre es un paso hacia la paz. Hace poco hubo una confrontación en cuanto a la planificación de un régimen gubernamental diferente en Dombás, y se está discutiendo: este es un paso adelante para la paz.

Hace poco tiempo sucedió algo bueno y algo malo. Lo malo es ―debo decir― la hipocresía “armamentística”. Países cristianos ―al menos de cultura cristiana―, países europeos ―se dicen la “Europa culta”― que hablan de paz y viven de las armas: hipocresía, ese es el nombre para ello. Es una palabra evangélica: Jesús la repite varias veces en el capítulo 23 del evangelio de Mateo. Debemos poner fin a esta hipocresía. Que una nación tenga el valor de decir: “No puedo hablar de paz, porque mi economía se lucra de la fabricación de armas”. Sin insultar ni ensuciar ese país, sino hablando como hermanos, la hermandad humana: ¡Detengámonos, muchachos, detengámonos, porque es malo! En un puerto ―no lo recuerdo bien ahora― llegó un barco con un cargamento de armas de un país que se suponía que iba a entregar el cargamento a un barco más grande con destino a Yemen. Sabemos lo que sucede en Yemen. Y los trabajadores portuarios dijeron: “No”. ¡Hicieron bien! Y el barco regresó a casa. Es un caso, pero nos enseña cómo comportarnos ante esto. La paz es muy frágil, muy débil hoy día, pero no debemos desanimarnos. Y con las armas favorecemos esta debilidad.

Jean-Marie Guénois, Le Figaro:

¿Y la legítima defensa con las armas?

Papa Francisco:

La hipótesis de la legítima defensa siempre permanece. Es una hipótesis que también en teología moral debe contemplarse, pero como último recurso. Último recurso, con armas. La defensa legítima debe hacerse con la diplomacia, con las mediaciones. El último recurso es la defensa legítima con armas. Pero insisto: ¡último recurso! Estamos avanzando en un progreso ético que me gusta, cuestionando todas estas cosas. Esto es bueno: nos muestra que la humanidad también avanza para el bien, no sólo para el mal. Le doy las gracias.

Matteo Bruni:

La próxima pregunta es de Cristiana Caricato, de TV2000.

Cristiana Caricato, TV 2000:

La gente lee en los periódicos que la Santa Sede ha comprado propiedades en el corazón de Londres por cientos de millones, y queda algo desconcertada por este uso de las finanzas del Vaticano, especialmente cuando el Óbolo de San Pedro también está involucrado. ¿Sabía usted de estas operaciones financieras? Y, sobre todo, ¿cree que es correcto el uso que se hace del Óbolo de San Pedro? Usted ha mencionado a menudo que el dinero no debe hacerse con dinero, ha denunciado a menudo este uso inescrupuloso de las finanzas, pero luego vemos que estas operaciones también conciernen a la Santa Sede, y eso escandaliza. ¿Cómo ve todo esto?

Papa Francisco:

Gracias. En primer lugar, la buena administración normal: llega la suma del Óbolo de San Pedro, ¿y qué hago? ¿Lo guardo en el cajón? No. Esto es una mala administración. Trato de hacer una inversión, y cuando necesito dar, cuando tengo la necesidad, durante el año, se toma el dinero, y ese capital no se devalúa, se mantiene o crece un poco. Esta es una buena administración. En cambio, la administración del “cajón” es mala. Pero hay que buscar una buena administración, una buena inversión: ¿entendido? Incluso una inversión… nosotros la llamamos “inversión de viuda”, como hacen las viudas: guardo dos huevos aquí, tres aquí, cinco allá. Si uno de ellos se cae, el otro está a salvo, y no se rompe. Se trata siempre de algo seguro, se trata siempre de algo moral. Si haces una inversión con el Óbolo de San Pedro en una fábrica de armamento, ¡ese Óbolo ya no es más Óbolo! Si haces una inversión y te quedas durante años sin tocar el capital, no vale. El Óbolo de San Pedro [de un año] debe ser gastado durante un año, un año y medio, hasta que llegue la próxima colecta, la que se hace a escala mundial. Así sería una buena administración, por el lado seguro. Y sí, también se puede comprar una propiedad, alquilarla y luego venderla, pero por el lado seguro, con todas las garantías para el bien de la gente y del Óbolo. Esto es un aspecto.

Luego sucedió lo que sucedió: un escándalo, hicieron cosas que no parecían limpias. Pero la denuncia no vino de fuera. Esa reforma de la metodología económica que Benedicto XVI ya había comenzado, siguió adelante, y fue el auditor interno quien dijo: aquí hay algo que va mal, aquí hay algo que no funciona. Vino a verme y le dije: “Pero, ¿estás seguro?” ―“Sí”, contestó, me mostró los números. “¿Qué tengo que hacer?” ―Hay justicia vaticana: vaya y haga la denuncia al Promotor de Justicia. Y en esto me alegré, porque se puede ver que la administración vaticana ahora tiene los recursos para aclarar las cosas feas que pasan dentro, como este caso, que, si no es el caso de las propiedades en Londres ―porque eso todavía no está claro―, había todavía otros casos de corrupción. El Promotor de Justicia estudió el asunto, realizó las consultas y vio que había un desequilibrio en el presupuesto. Luego me pidió permiso para hacer las pesquisas. Le dije: “¿Está claro su estudio?” ―“Sí, hay presunción de corrupción y en estos casos tengo que llevar a cabo registros en este despacho, en este despacho, en éste...”. Y firmé la autorización. El registro se llevó a cabo en cinco oficinas y al día de hoy ―aunque existe una presunción de inocencia― hay capitales que no fueron bien administrados, incluso con corrupción. Creo que en menos de un mes comenzarán los interrogatorios de las cinco personas que fueron suspendidas porque había indicios de corrupción. ¿Puede decirme si estos cinco son corruptos? No, la presunción de inocencia es una garantía, un derecho humano. Pero hay corrupción, se ve. Con los registros se verá si son culpables o no. Es algo feo; no está bien que esto ocurra en el Vaticano. Pero fue aclarado por los mecanismos internos que están empezando a funcionar, que el Papa Benedicto comenzó a concretar. Por esto doy gracias a Dios. No le agradezco a Dios que haya corrupción, pero le agradezco a Dios que el sistema de control del Vaticano funcione bien.

Matteo Bruni:

La próxima pregunta es de Philip Pullella, de Reuters.

Philip Pullella:

Si me lo permite, quería continuar un poco más con esta pregunta que ha hecho Cristiana, con un poco más de detalles. Hay mucha preocupación en las últimas semanas por lo que está pasando en las finanzas del Vaticano, y según algunos hay una guerra interna sobre quién debe controlar el dinero. La mayoría de los miembros del consejo de administración de la AIF [Autoridad de Información Financiera] han renunciado. El Grupo Egmont, que es el grupo de estas autoridades financieras, suspendió al Vaticano de las comunicaciones seguras después de la redada del 1 de octubre. El director de la AIF sigue suspendido, como usted ha dicho, y todavía no hay un auditor general. ¿Qué puede hacer o decir para asegurar a la comunidad financiera internacional y a los fieles en general, que están llamados a contribuir con el Óbolo, que el Vaticano no será considerado una vez más como un “paria” al que hay que mantener excluido, en el que no hay que confiar, y que las reformas continuarán y que no habrá vuelta a los hábitos del pasado?

Papa Francisco:

Gracias por preguntar. El Vaticano ha progresado en su administración. Por ejemplo, el IOR ahora es aceptado por todos los bancos y puede actuar como los bancos italianos, normalmente, algo que hace un año no estaba ahí todavía. Ha habido algunos avances. Luego, sobre el grupo Egmont. El grupo Egmont es un ente no oficial, internacional; es un grupo al que pertenece la AIF. Y el control internacional no depende del grupo Egmont, el grupo Egmont es un grupo privado, que tiene su peso, pero es un grupo privado. Moneyeval hará la inspección: la tiene planeada para los primeros meses del próximo año y la hará. El director de la AIF está suspendido porque se sospechaba de una mala administración. El presidente de la AIF ha hecho fuerza con el grupo Egmont para reanudar la documentación, y esto es algo que la justicia no puede hacer. Ante esto consulté con un magistrado italiano, de nivel: ¿qué debo hacer? La justicia frente a una acusación de corrupción es soberana en un país, es soberana, nadie puede inmiscuirse en ella, nadie puede dar los documentos al grupo Egmont [y decir]: “Vuestros documentos están aquí”. No. Hay que estudiar los documentos que muestran lo que parece ser una mala administración en el sentido de un mal control. Parece que fue la AIF la que no controló los delitos de los demás. Su deber era controlar. Espero que se demuestre que no es así, porque todavía existe la presunción de inocencia; pero por el momento el magistrado es soberano y debe estudiar cómo ha sido; porque, por el contrario, un país tendría una administración superior que perjudicaría la soberanía del país. El presidente de la AIF terminaba el 19 de noviembre; lo llamé unos días antes y no se dio cuenta de que lo estaba llamando, eso me dijo. Y yo anuncié que se iba el 19. Ya he encontrado a su sucesor: un magistrado del más alto nivel jurídico y económico a nivel nacional e internacional, y a mi regreso asumirá el cargo en la AIF y continuará así. Habría sido una contradicción que la autoridad supervisora fuera soberana sobre el Estado. No es algo fácil de entender. Pero lo que ha resultado un poco perturbador es el grupo Egmont, que es un grupo privado: ayuda mucho, pero no es la autoridad de control de Moneyval. Moneyval estudiará los números, estudiará los procedimientos, estudiará cómo actuó el Promotor de Justicia y cómo el juez y los jueces determinaron el asunto. Sé que en estos días comenzará ―o ya ha comenzado― el interrogatorio de algunos de los cinco que han sido suspendidos. No es fácil, pero no debemos ser ingenuos, no debemos ser esclavos. Alguien me dijo ―pero no lo creo―: “Sí, con este hecho de que tocamos al grupo Egmont, la gente está asustada...”. Y se está haciendo un poco de terrorismo [psicológico]. Pero dejémoslo de lado. Seguimos adelante con la ley, con Moneyval, con el nuevo presidente de la AIF. Y el director está suspendido, pero si fuera inocente, me gustaría que lo fuera, porque es bueno que una persona sea inocente. Pero se hizo un poco de ruido con este grupo, que quería manipular los documentos que pertenecían al grupo.

Philip Pulella:

¿Y para garantizar a los fieles que las cosas van bien?

Papa Francisco:

¡Es para garantizar esto! Mira, es la primera vez en el Vaticano que la olla ha sido descubierta desde dentro, no desde fuera. Desde fuera, ha sucedido muchas veces. Nos dijeron: “Mirad...”, y estamos muy avergonzados... Pero en esto, el Papa Benedicto fue sabio: comenzó un proceso que ha madurado, ha madurado y ahora hay instituciones. Que el auditor tuvo el valor de hacer una denuncia por escrito contra cinco personas…: el auditor está trabajando. Realmente no quiero ofender al grupo Egmont, porque hace mucho bien, ayuda, pero en este caso la justicia es soberanía del Estado. La justicia es también más soberana que el poder ejecutivo. Más soberana. No es fácil de entender, pero les pido que comprendan esta dificultad. Gracias.

Matteo Bruni:

La otra pregunta es de Roland Juchem, de la prensa alemana.

Roland Juchem, CIC:

Santo Padre, en el vuelo de Bangkok a Tokio, envió un telegrama a la señora Carrie Lam de Hong Kong. ¿Qué piensa de la situación allí, con las manifestaciones y después de las elecciones municipales? ¿Y cuándo podremos acompañarle a Pekín?

Papa Francisco:

Los telegramas se envían a todos los jefes de Estado, es una cosa automática: son un saludo y también una forma de cortesía de pedir permiso para sobrevolar su territorio. Esto no tiene ningún significado, ni de condena ni de apoyo. Es algo mecánico que todos los aviones hacen: cuando técnicamente entran, advierten que están entrando, y nosotros lo hacemos por cortesía. Los saludamos. Esto no tiene ningún valor en el sentido que usted pregunta, sólo un valor de cortesía.

La otra cosa que me preguntas es lo que pienso [de la situación en Hong Kong]. Pero no es sólo Hong Kong: piensa en Chile, piensa en Francia, la Francia democrática: un año de “chalecos amarillos”. Pensad en Nicaragua, pensad en otros países latinoamericanos, Brasil, que tienen tales problemas, y también en algunos países europeos. Es algo general. ¿Qué hace la Santa Sede con esto? Llama al diálogo, a la paz... Pero no es sólo Hong Kong, hay varias realidades que tienen problemas que no puedo evaluar en este momento. Respeto la paz y pido la paz para todos estos países que tienen problemas. Problemas como ese también están presentes en España... Es mejor ver las cosas con perspectiva y llamar al diálogo, a la paz, para que los problemas se puedan resolver.

Roland Juchem, CIC:

¿Y cuándo irá a Pekín?

Papa Francisco:

Ah, me encantaría ir a Pekín, amo China.

Matteo Bruni:

Gracias Roland. Hay una pregunta de Valentina Alazraki.

Valentina Alazraki, Televisa:

Papa Francisco, América Latina está en llamas. Vimos después de Venezuela y Chile imágenes que no pensamos ver después de Pinochet. Vimos la situación en Bolivia, Nicaragua u otros países: disturbios, violencia callejera, muertes, heridos, incluso iglesias quemadas, violadas. ¿Cuál es su análisis de lo que está sucediendo en estos países? ¿Está usted personalmente, como Papa latinoamericano, haciendo algo?

Papa Francesco:

Alguien me lo ha dicho: “Hay que hacer un análisis”. La situación actual en América Latina se parece a la de 1974-1980, cuando en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay con Stroessner, y creo que Bolivia, con Lidia Gueiler, se desarrolló la operación Cóndor. Una situación en llamas, pero no sé si el actual es un problema similar o no. Realmente, en este momento no puedo hacer un análisis completo de esto. Es cierto que hay declaraciones precisamente no de paz. Lo que está sucediendo en Chile me asusta, porque Chile está saliendo de un problema de abuso que ha causado mucho sufrimiento y ahora se enfrenta a un problema de este tipo que no entendemos bien. Pero está en llamas, como usted dice, y debemos buscar el diálogo y también el análisis. Todavía no he encontrado un análisis bien documentado de la situación en América Latina. Y también hay gobiernos débiles, muy débiles, que no han logrado poner orden y paz en su interior. Y por eso llegamos a esta situación.

Valentina Alazraki, Televisa:

Evo Morales le ha pedido una meditación, por ejemplo. Cosas concretas…

Papa Francisco:

Sí, cosas concretas. Venezuela ha pedido la mediación y la Santa Sede siempre ha estado dispuesta. Hay una buena relación; estamos ahí para ayudar cuando sea necesario. Bolivia ha hecho algo parecido, no sé aún bien en qué senda, tengo que ver, pero también ha hecho una petición a las Naciones Unidas que envió delegados, e incluso a algunos países de la Unión Europea. Chile, no sé si ha hecho alguna solicitud de mediación internacional. Brasil ciertamente no, pero también hay problemas. Es un poco extraño, no quiero decir una palabra más porque soy incompetente, porque no he estudiado bien y honestamente no entiendo bien el problema.

Pero me aprovecho de su pregunta: habéis hablado poco de Tailandia, y Tailandia es otra cosa, diferente de Japón, otra cultura, totalmente diferente, una cultura de trascendencia, una cultura también de belleza, diferente de la belleza de Japón: una cultura con tanta pobreza y tanta riqueza espiritual. Pero también hay un problema que hiere el corazón y nos hace pensar en “Grecia y las otras” [libro de Valentina Alazraki]: Usted es una maestra en este problema, el de la explotación, lo ha estudiado bien, y su libro ha hecho mucho bien. Y en Tailandia, algunos lugares de Tailandia son duros, tienen un problema con esto, lo tienen difícil. Hay una región, Tailandia del Sur, y también hay otra, la hermosa Tailandia del norte, a donde no pude ir, la Tailandia tribal, como el Nordeste de India tribal, que tiene una cultura totalmente diferente. Recibí a una veintena de personas de esa zona, los primeros cristianos, los primeros bautizados, que vinieron a Roma, con otra cultura diferente, esas culturas tribales, que en la India son bien conocidas, pero en Tailandia todavía no se conocen bien; están en el norte. Y Bangkok, como hemos visto, es una ciudad muy moderna, es una ciudad fuerte, grande, pero tiene problemas diferentes a los de Japón y riquezas diferentes a las de Japón. Esto es importante. Pero quería subrayar el problema de la explotación, y le agradezco por su libro. Y también quiero dar las gracias por el “libro verde” [L'alfabeto verde di Papa Francesco] de Franca Giansoldati... ¿dónde está? Ah, está allí. Dos mujeres presentes en el vuelo y que han escrito cada una un libro que aborda los problemas de hoy: el problema ecológico, el problema de la destrucción de la madre tierra, del medio ambiente; y el problema de la explotación humana, que usted ha tratado. Se ve que las mujeres trabajan más que los hombres y son capaces: gracias. Gracias a los dos por esta contribución. Gracias. Y todavía tengo en mi corazón la camisa de Rocío [referencia a la camisa de una joven mexicana asesinada que Valentina Alazraki entregó al Papa en una entrevista reciente].

Y a todos vosotros, gracias por hacer preguntas directas, gracias. Eso es bueno, siempre es bueno. Rezad por mí. Que tengáis un buen almuerzo. Gracias.

 



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