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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN XXIII
A LOS DIRIGENTES DE LA JUVENTUD DE ACCIÓN CATÓLICA ITALIANA
Y DEL MOVIMIENTO DE ESTUDIANTES

Domingo 17 de marzo de 1963

 

Entre los peregrinos y fieles de esta vibrante y extraordinaria audiencia descubrimos, y queremos saludarlos, a los queridos hijos de la Juventud de Acción Católica Italiana. Estas escuadras juveniles, aunque representan a un solo país, hacen recordar la visión prometedora de la juventud de todo el mundo. Queridos jóvenes, os merecéis esta distinción y el singular trato de benevolencia paternal que la caracteriza.

Nuestro corazón está con vosotros; oramos incesantemente por vosotros y abrigamos la confianza de que vuestra antigua e inmaculada bandera continúe ondeando sobre almas generosas anhelantes por los resplandores de la verdad, por la irradiación de la caridad. El cargo de presidentes diocesanos de la querida Juventud significa ser antorchas ardientes, que brillan con el ejemplo y con la palabra ante las escuadras del apostolado militante; la otra denominación, es decir, la de Movimiento de Estudiantes, pone el acento sobre la selección de elementos válidos, que quieren trabajar en el delicado y comprometedor campo de la juventud estudiantil. Por ello seguimos son interés los trabajos de vuestras fecundas jornadas romanas dedicadas a los problemas de la instrucción.

Vosotros queréis aplicar las preocupaciones de la Iglesia por una constante elevación cultural u social de vuestros coetáneos. Es una gran tarea que hay que alentar y orientar. Sabed interpretar las aspiraciones de cada joven por la verdad, el deseo de una convivencia más igual, más recta, más sana. Id al encuentro de todos con la firmeza en las convicciones religiosas, adquiridas en el Evangelio; con el perfecto conocimiento de la doctrina social cristiana, siguiéndola siempre fielmente y profundizando en todo su valor.

Queridos hijos: Os decimos con el apóstol San Pablo: “Pensad en todo lo que es verdadero, en todo lo que es honesto, en todo lo que es justo y santo, en todo lo amable, en todo lo que honra, en las virtudes y en la disciplina... Y el Dios de la paz estará en vosotros” (Flp 4,8-9). Con estas convicciones atraeréis a numerosos jóvenes a vuestras filas, jóvenes que sean testigos de nuestro Señor en el mundo, poniendo los cimientos de un mañana más armoniosamente de acuerdo con la verdad revelada.

Que esté con vosotros la gracia de Dios, de la cual es augurio la bendición apostólica del humilde Papa que pone su corazón junto al vuestro y asocia vuestro testimonio al servicio de la Iglesia santa de Dios.

 



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