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PROYECCIÓN DE LA PELÍCULA «MARÍA DE NAZARET»

PALABRAS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Sala Clementina
Miércoles 16 de mayo de 2012

 

Queridos amigos:

Gracias a todos vosotros por este momento que invita a reflexionar a través de las imágenes y los diálogos del filme «María de Nazaret». En especial, gracias a la rai con su directora general, señora Lorenza Lei, y los demás representantes, así como a «Lux Vide», con la familia Bernabei y el equipo de producción.

Expreso mi cordial gratitud al director del Bayerischer Rundfunk, profesor Gerhard Fuchs, al productor Martin Choroba, a la Tellux-Film-Gesellschaft de Múnich, así como a todos los que han colaborado, a los actores presentes y al grupo de los camarógrafos, por esta presentación en el palacio apostólico.

Gracias también a los representantes de Telecinco de España.

No es fácil delinear la figura de una madre, porque contiene una riqueza de vida difícil de describir; y eso resulta aún más arduo si se trata de María de Nazaret, una mujer que es Madre de Jesús, del Hijo de Dios hecho hombre.

Habéis centrado el filme en tres figuras femeninas, cuyas vidas se entrecruzan, pero que hacen opciones profundamente diferentes. Herodías permanece cerrada en sí misma, en su mundo; no logra elevar la mirada para leer los signos de Dios y no sale del mal. María Magdalena tiene una vida más compleja: sufre la fascinación de una vida fácil, basada en las cosas, y usa varios medios para alcanzar sus objetivos, hasta el momento dramático en el que es juzgada, es puesta ante su vida, y aquí el encuentro con Jesús le abre el corazón, le cambia la existencia. Pero el centro es María de Nazaret. En ella se encuentra la riqueza de una vida que fue un «Heme aquí» a Dios: es una madre que albergaba el deseo de tener siempre consigo a su Hijo, pero sabe que es de Dios; tiene una fe y un amor tan grandes que acepta que parta y cumpla su misión; es un repetir «Heme aquí» a Dios desde la Anunciación hasta la cruz.

Tres experiencias, un paradigma de cómo se puede enfocar la propia vida: sobre el egoísmo, sobre la cerrazón en sí mismos y en las cosas materiales, dejándose guiar por el mal; o sobre el sentido de la presencia de un Dios que vino y permanece en medio de nosotros, y que nos espera con bondad si nos equivocamos y nos pide que lo sigamos, que nos fiemos de él.

María de Nazaret es la mujer del «Heme aquí» pleno y total a la voluntad divina, y en este «sí», repetido también ante el dolor de la pérdida del Hijo, encuentra la felicidad plena y profunda. ¡Gracias a todos por esta grata velada!

La «mujer del “Heme aquí” pleno y total a la voluntad divina»: la figura de la Virgen fue descrita con estas palabras por Benedicto XVI en su alocución al final de la proyección de la película «María de Nazaret». El lugar, la sala Clementina del palacio apostólico, que por una tarde, el miércoles 16 de mayo, se transformó en sala cinematográfica con pantalla grande, butacas, un centenar de espectadores y el Papa como invitado de honor. La cinta es una co-producción de Raifiction, Lux Vide, BetaFilm, Tellux, Bayerischer Rundfunk y Telecinco Cinema; la dirección, de Giacomo Campiotti. Las imágenes de María y de su vida —desde la infancia a la anunciación de la Encarnación, el nacimiento de Jesús, la presentación en el templo, el comienzo de la predicación del reino de Dios, la pasión, muerte y resurrección del Hijo— ocuparon 75 minutos de proyección, una versión reducida respecto a las dos partes que el 1 y 2 de abril emitió la televisión pública italiana Rai Uno. Al final de la película, Benedicto XVI pronunció el saludo que publicamos junto a estas líneas. Entre los espectadores se contaron el cardenal Re; el arzobispo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado; el obispo Sciacca, secretario general de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano; y monseñor Wells, asesor de la Secretaría de Estado. El Papa estuvo acompañado por el arzobispo Harvey, prefecto de la Casa pontificia; y los monseñores Gänswein, secretario particular, y Xuereb, de la secretaría particular. Entre las personalidades, Ettore, Matilde y Paolo Bernabei, respectivamente presidente honorario, presidente y director de Lux Vide; los actores Alissa Jung, Andreas Pietschmann y Luca Marinelli, intérpretes de los papeles de María, Jesús y José; el director Campiotti; y Lorenza Lei, directora general de la Rai.

   



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