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CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA DE LA AMISTAD COPTO-CATÓLICA
[10 DE MAYO DE 2016]

 

A Su Santidad Tawadros II
Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de san Marcos

Recordando con gusto el tercer aniversario de nuestro encuentro fraterno en Roma el 10 de mayo de 2013, le envío, Santidad, mis más cordiales y buenos deseos de paz y salud, y expreso mi gozo por los vínculos espirituales cada vez más profundos que unen la Sede de Pedro y la Sede de Marcos.

Con gratitud al Señor Nuestro Dios recuerdo los pasos que hemos realizado juntos en el camino de la reconciliación y de la amistad. Después de siglos de silencio, malentendidos y hasta hostilidad, católicos y coptos se están reuniendo cada vez más frecuentemente, dialogando y cooperando en la proclamación del Evangelio y en el servicio a la humanidad. En este renovado espíritu de amistad, el Señor nos ayuda a ver el vínculo que nos une desde la misma llamada y misión que hemos recibido del Padre el día de nuestro bautismo. De hecho, es a través del Bautismo que llegamos a ser miembros del único Cuerpo de Cristo que es la Iglesia (cf. 1 Cor 12, 13), el pueblo de Dios, que proclama sus alabanzas (cf. 1 Pe 2, 9). Que el Espíritu Santo, motivo y portador de todos los dones, nos una cada vez más en el vínculo del amor cristiano y nos guíe en nuestro peregrinar común, en la verdad y la caridad, hacia la plena comunión.

Deseo también expresarle, Santidad, mi profundo aprecio por la generosa hospitalidad ofrecida durante el XIII encuentro de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales, que se llevó a cabo en El Cairo con la invitación del patriarcado de la Sede de San Marcos. Le agradezco por haber recibido a los miembros de la Comisión mixta en el monasterio de San Bishoy en Wadi Natrum, y estoy seguro que compartimos la ardiente esperanza de que este importante diálogo pueda continuar para seguir dando abundantes frutos.

Aun estando todavía en camino hacia el día en el que nos reuniremos como una cosa sola en la misma mesa eucarística, podemos ya desde ahora hacer visible la comunión que nos une.

Coptos y católicos pueden dar testimonio juntos de los valores importantes como la sacralidad y la dignidad de toda vida humana, la santidad del matrimonio y de la vida familiar, el respeto de la creación que Dios nos ha confiado.

Ante tantos desafíos contemporáneos, coptos y católicos están llamados a dar una respuesta común fundada en el Evangelio. Mientras continuamos con nuestro peregrinar terreno, si aprenderemos a sobrellevar las cargas mutuamente, y a intercambiar el rico patrimonio de nuestras respectivas tradiciones, veremos con mayor claridad que lo que nos une es más grande de lo que nos divide.

Santidad, cada día mis pensamientos y oraciones están con las comunidades cristianas de Egipto y Oriente Medio, muchas de las cuales están viviendo grandes dificultades y situaciones trágicas. Soy muy consciente de vuestra seria preocupación por la situación en Oriente Medio, especialmente en Irak y Siria, donde nuestros hermanos y hermanas cristianos y de otras comunidades deben afrontar pruebas cotidianas.

Que Dios, Nuestro Padre, conceda paz y consolación a todos los que sufren, e inspire a la comunidad internacional para responder de modo sabio y justo a esta inaudita violencia.

En esta ocasión, que justamente ya es conocida como la Jornada de la amistad copto-católica, de buen grado intercambio con usted, Santidad, un abrazo fraterno de paz en Cristo el Señor Resucitado.

Vaticano, 10 de mayo de 2016

Francisco



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