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VIAJE APOSTÓLICO DEL PAPA FRANCISCO A MÉXICO
(12-18 DE FEBRERO DE 2016)

CONFERENCIA DE PRENSA DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VUELO DE REGRESO A ROMA

Miércoles 17 de febrero de 2016

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(Padre Lombardi)

Santo Padre, gracias por estar aquí, como siempre al final de cada viaje, para la conversación de síntesis, una mirada panorámica al viaje que se ha realizado, y por su disponibilidad para responder a muchas preguntas de nuestra comunidad internacional. Hemos pedido, como es costumbre, a los diferentes grupos lingüísticos organizarse y presentar algunas preguntas, pero comenzamos naturalmente por los colegas de México. Por lo tanto, le pedimos responder en español a las dos primeras, y después en italiano, porque varios de los colegas lo entienden mejor.

(María Eugenia Jiménez — «Milenio»)

Santo Padre, en México hay miles de desaparecidos, pero el caso de los 43 de Ayotzinapa es un caso emblemático. Quisiera preguntarle por qué no se reunió con los familiares de ellos y también un mensaje para los familiares de los miles de desaparecidos.

(Papa Francisco)

En realidad, si usted lee los mensajes, hay referencias continuas a los asesinatos, a las muertes, a las vidas cobradas por todas estas bandas de narcotráfico y traficantes de personas. Es decir, que de ese problema hablé como una de las llagas que está sufriendo México, ¿no? Hubo algún intento de recibir personas, y eran muchos grupos, incluso contrapuestos entre ellos, con luchas internas. Entonces yo preferí decir que en la Misa los iba a ver a todos, en la Misa de Juárez si preferían o en alguna otra, pero me abría a esa disponibilidad. Era prácticamente imposible recibir a todos los grupos que, por otro lado, también estaban enfrentados entre ellos. Es una situación que es difícil de comprender para mí, claramente, que soy extranjero. Pero creo que incluso la sociedad mexicana es víctima de todo esto: de los crímenes, de este hacer desaparecer gente, de descartar gente. He hablado en los discursos en los que he podido y usted lo puede constatar. Es un dolor que me llevo muy grande, porque este pueblo no se merece un drama como este.

(Javier Solorzano — «Canal  11»)

El tema de la pederastia, como bien lo sabe México, tiene raíces muy peligrosas, muy dolorosas. El caso del Padre Maciel dejó herencias fuertes, sobre todo con las víctimas. Las víctimas se siguen sintiendo desprotegidas de la Iglesia. Le pregunto: ¿Qué piensa de este tema? ¿En algún momento ha pensado en reunirse con las víctimas? Y, en general, esta idea de que los sacerdotes cuando llegan a ser detectados en casos de esta naturaleza lo que se hace es cambiarlo, nada más, de parroquia, ¿Cómo ve este asunto?

(Papa Francisco)

Bueno, empiezo por lo segundo. Un obispo que cambia a un sacerdote de parroquia cuando se detecta una pederastia es un inconsciente y lo mejor que puede hacer es presentar la renuncia. ¿Clarito? Segundo: para atrás, caso Maciel, y aquí me permito rendir un homenaje, si no al hombre que luchó en momentos que no tenía fuerza para imponerse hasta que logró imponerse: Ratzinger. El Cardenal Ratzinger, sí, un aplauso para él. Es un hombre que tuvo toda la documentación. Siendo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tuvo todo en sus manos. Hizo las investigaciones y llegó, y llegó, y llegó… y no pudo ir más allá en la ejecución. Pero, si ustedes se acuerdan, diez días antes de morir San Juan Pablo II, aquel Via Crucis del Viernes Santo, le dijo a toda la Iglesia que había que limpiar las porquerías de la Iglesia. Y en la Misa Pro Eligendo Pontifice, donde no es tonto, él sabía que era candidato, no le importó maquillar su postura, dijo exactamente lo mismo. O sea, fue el valiente que ayudó a tantos a abrir esta puerta. Así que lo quiero recordar porque a veces nos olvidamos de estos trabajos escondidos que fueron los que prepararon los cimientos para destapar la olla. Tercero, estamos trabajando bastante. Hablando con el Cardenal Secretario de Estado y también con el grupo de los nueve Cardenales consejeros, después de haber escuchado, he decidido nombrar un tercer Secretario adjunto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se ocupe únicamente de estos casos, porque la Congregación no logra con todo lo que tiene que hacer, y por lo tanto se necesita alguien que sepa gestionar esto. Además, ha sido constituido el Tribunal de Apelación, presidido por Mons. Scicluna, que se está ocupando de los casos de segunda instancia, cuando se hace recurso. De hecho, la primera instancia es examinada por la “feria cuarta” – como la llamamos, porque se reúne el miércoles – de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Cuando hay un recurso se vuelve a la primera instancia, y esto no es justo. Así que el segundo recurso tiene también un perfil legal, con el abogado defensor. Pero se necesita actuar con rapidez porque estamos bastante atrasados en los casos, porque se presentan casos. Tercero, otra realidad que está trabajando muy bien es la Comisión para la Protección de menores. No está estrictamente reservada a los casos de pedofilia, sino a la protección de menores. En esa sede me he encontrado durante una mañana entera con seis de ellos – dos alemanes, dos irlandeses y dos ingleses – hombres y mujeres, abusados, víctimas. Y me he encontrado además con las víctimas en Filadelfia. También allí durante una mañana he tenido un encuentro con las víctimas. Todo esto para decir que se está trabajando. Pero doy gracias a Dios que se ha destapado la olla, y se necesita seguir destapándola, y tomar conciencia. Y, por último, quiero decir que esto es una monstruosidad, porque un sacerdote es consagrado para llevar a un niño a Dios, y allí se lo “come” en un sacrificio diabólico, lo destruye. Después, con referencia a Maciel, volviendo a la Congregación, ha sido realizada una intervención, y hoy la Congregación, el gobierno de la Congregación es semi-comisariado, es decir: el Superior General es elegido por el Consejo, por el Capítulo General; pero el Papa elige al Vicario. Dos consejeros generales son elegidos por el Capitulo General y otros dos son elegidos por el Papa, de tal modo que los ayudamos a revisar las acciones pasadas.

Quien no haya comprendido, pida a un español que le explique las cosas que he dicho.

(Phil Pulella — «Reuters»)

Buenas tardes, Santidad. Usted hoy habló muy elocuentemente de los problemas de la inmigración. Del otro lado de la frontera, sin embargo, hay una campaña electoral muy dura. Uno de los candidatos de la Casa Blanca, republicano, Donald Trump, en una entrevista recientemente dijo que usted es un hombre político y hasta dijo que usted es un títere, un instrumento del gobierno mexicano para la política migratoria. Ha declarado que, si es elegido, quiere construir 2.500 Km de muro a lo largo de la frontera; quiere deportar 11 millones de inmigrantes ilegales, separando de esta forma las familias, etc. Quisiera preguntarle ante todo ¿qué piensa de estas acusaciones en su contra y si un católico norteamericano puede votar por una persona de esta clase?

(Papa Francisco)

Gracias a Dios que dijo que yo soy político, porque Aristóteles define a la persona humana como un «animal politicum». Al menos soy una persona humana. Y que soy un títere... quizás, no lo sé... lo dejo a su juicio, de la gente. Y después, una persona que piensa sólo en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiana. Esto no está en el Evangelio. Después, lo que usted me decía, sobre qué aconsejaría, votar o no votar, no me meto. Solo digo: si dice estas cosas, este hombre no es cristiano. Hay que ver si ha dicho estas cosas. Y por ello dejo el beneficio de la duda.

(Jean-Louis de la Vaissière – «France Presse»)

El encuentro con el Patriarca ruso Kiril y la firma de una Declaración común ha sido considerado por el mundo entero como un paso histórico. Pero ahora, en Ucrania los greco-católicos se sienten traicionados y hablan de un “documento político”, de apoyo a la política rusa. Sobre el terreno, la guerra verbal ha iniciado de nuevo. ¿Piensa poder ir a Moscú? ¿Ha sido invitado por el Patriarca? O quizás ¿piensa ir en primavera a Creta para saludar al Concilio panortodoxo?

(Papa Francisco)

Comenzamos por el final. Yo estaré espiritualmente presente y con un mensaje. Me gustaría ir a saludarlos en el Concilio panortodoxo: son hermanos; pero debo respetarlos. Pero sé que quieren invitar a observadores católicos y esto es un puente importante. Yo estaré detrás de los observadores católicos, rezando con los mejores deseos para que los ortodoxos vayan adelante, adelante, porque son hermanos y sus obispos son obispos como nosotros. Además Kiril, mi hermano. Nos hemos besado, abrazado y después hemos tenido un coloquio de una hora.

(Padre Lombardi)

¡Dos horas!

(Papa Francisco)

¡Dos horas! Dos horas, durante las que hemos hablado como hermanos, con sinceridad, y ninguno sabe de qué se ha hablado, solamente aquello que hemos dicho públicamente al final, sobre lo que hemos experimentado durante el coloquio. Tercero: sobre el artículo, las declaraciones en Ucrania. Cuando he leído esto, me he preocupado porque era sobre todo Svjatoslav Ševčuk que habría dicho que el pueblo ucranio, o algunos ucranios, o muchos ucranios se sienten profundamente defraudados y traicionados. Ante todo, yo conozco bien a Svjatoslav. En Buenos Aires, hemos trabajado conjuntamente por cuatro años. Cuando fue elegido – con 42 años, un hombre que vale – fue elegido Arzobispo Mayor y volvió a Buenos Aires a recoger sus pertenencias. Vino a visitarme y me regaló un icono – así de pequeño – de la Virgen de la Ternura y me dijo: «Me ha acompañado durante toda la vida. Quiero dejártelo, y me ha acompañado durante estos cuatro años». Es una de las pocas cosas que pedí que me trajesen de Buenos Aires y lo tengo sobre mi escritorio. Es un hombre por el cual tengo respeto y también familiaridad, nos decimos de «tú»; y por esto me ha parecido extraño. He recordado una cosa que dije a ustedes: para entender una noticia, una declaración, se necesita buscar la hermeneútica de todo. ¿Cuándo ha dicho esto? Lo dijo en una declaración del pasado 14 de febrero, el domingo, el domingo pasado. Una entrevista que realizó, realizada ante el padre …, no recuerdo, un sacerdote ucranio; ha sido realizada y publicada en Ucrania. Esa noticia – la entrevista es un poco más de dos páginas, más o menos – está en el antepenúltimo párrafo, que es muy breve. He leído la entrevista y diré esto: Ševčuk – es la parte dogmática – se declara hijo de la Iglesia, en comunión con el Obispo de Roma, con la Iglesia; habla del Papa, de la cercanía con el Papa, y de él, de su fe, y también de la fe del pueblo ortodoxo. En la parte dogmática no hay ninguna dificultad, es ortodoxa en el buen sentido de la palabra, es decir: doctrina católica. Después, como en toda entrevista – por ejemplo esta – cada uno tiene el derecho de expresar su opinión, y esto no lo ha hecho sobre el encuentro, porque del encuentro dice: «Es algo bueno y tenemos que seguir adelante». En esta segunda parte, entran las ideas personales que tiene una persona. Por ejemplo, esto que he dicho sobre los obispos que cambian a los sacerdotes pedófilos, que lo mejor que pueden hacer es presentar la dimisión, es una materia no dogmática; es aquello que yo pienso. Y así, él tiene sus ideas personales que son para dialogar, y tiene el derecho de tenerlas. Todo aquello que dice está en el documento: esto es el problema. Sobre el hecho del encuentro dice: «esto es el Señor, el Espíritu que va adelante, el abrazo…». Todo va bien. ¿El Documento? Es un documento discutible. Hay todavía otra cosa que añadir: Ucrania está pasando por un momento de guerra, de sufrimiento, con tantas interpretaciones. He nombrado tantas veces al pueblo ucranio para pedir oraciones y cercanía, sea durante el Ángelus como en las Audiencias generales del miércoles. Pero el hecho histórico de una guerra, cada uno tiene su opinión: ¿Cómo es esta guerra? ¿Quién la ha iniciado? ¿Cómo se interviene? ¿Cómo no se interviene? Es evidente que es un problema histórico, pero también es un problema existencial de ese País, y habla del sufrimiento. Y en este contexto, yo introduzco este párrafo, y se entiende lo que dicen los fieles. Porque Svjatoslav afirma: «Muchos fieles me han llamado o escrito diciendo que están profundamente defraudados y traicionados por Roma». Se entiende que sienta esto un pueblo en esa situación. El Documento es opinable sobre la cuestión de Ucrania, pero allí se afirma que se pare la guerra y que se vaya a los acuerdos; también deseo personalmente que los Acuerdos de Minsk vayan adelante, y no se cancele con el codo lo que ha sido escrito con la mano. La Iglesia de Roma, el Papa ha dicho siempre: «Buscad la paz». He recibido ambos Presidentes. Y por esto, cuando él dice que ha escuchado esto de su pueblo, yo lo entiendo, lo entiendo. Pero no es «la» noticia. La noticia es todo. Si leen toda la entrevista, verán que hay argumentos dogmáticos serios, que permanecen, hay un deseo de unidad, de andar adelante, ecuménico – él es un hombre ecuménico. Y hay algunas opiniones. Él me ha escrito, cuando supo lo del viaje, lo del encuentro, pero como un hermano, ofreciendo sus opiniones de hermano. El Documento no me desagrada; no me desagrada en el sentido que debemos respetar lo que cada uno piensa libremente y en esa situación tan difícil. Y desde Roma…ahora el Nuncio está en la frontera donde se combate, ayudando a los soldados, a los heridos. La Iglesia de Roma ha enviado mucha ayuda allí. Y siempre buscar la paz, los acuerdos; que se respete el Acuerdo de Minsk. Esto es el todo. Pero no hay que asustarse por esa frase. Esta es una lección, que una noticia se debe interpretar con la hermenéutica del conjunto, y no de una parte.

(Jean-Louis de la Vaissière)

¿Le ha invitado el Patriarca Kiril para ir a Moscú?

(Papa Francisco)

El Patriarca Kiril… preferiría… porque si digo una cosa debo decir otra y después otra más y otra. Preferiría que de aquello que hemos hablado solos, sea únicamente lo que hemos dicho en público. Esto es un hecho. Y si digo esto, debería decir aquello… no. Lo que he dicho en público, lo que él ha dicho en público, esto es lo que se puede decir del coloquio privado. De lo contrario no sería privado. Pero puedo decirle: terminé feliz; y él también.

(Carlo Marroni, “Il Sole 24 Ore”)

Santo Padre, mi pregunta es sobre la familia, tema que usted ha afrontado en este viaje. En el Parlamento italiano está en discusión la ley sobre las uniones civiles, tema que está ocasionando confrontaciones duras en la política, pero también un debate duro en la sociedad y entre los católicos. De modo particular, quería saber su opinión sobre el tema de las adopciones por parte de las uniones civiles, y además sobre los derechos de los niños y de los hijos en general. Gracias.

(Papa Francisco)

Ante todo, no sé cómo están las cosas en el Parlamento italiano. El Papa no se inmiscuye en la política italiana. En la primera reunión que tuve con los Obispos [italianos], en mayo de 2013, una de las tres cosas que dije: «Con el gobierno italiano, ustedes se las arreglan». Porque el Papa es para todos, y no puede meterse en la política concreta, interna de un País: ese no es el rol del Papa. Y lo que pienso yo es lo que piensa la Iglesia, y que ha dicho en muchas ocasiones. Porque no es el primer País que hace esta experiencia, son muchos. Yo pienso lo que ha dicho siempre la Iglesia.

(Paloma García Ovejero — «COPE»)

Santo Padre, desde hace algunas semanas hay mucha preocupación en diversos países latinoamericanos, pero también en Europa, por el virus «Zika». El riesgo mayor sería para las mujeres embarazadas —hay angustia— Algunas autoridades han propuesto el aborto o evitar el embarazo. En este caso, ¿la Iglesia puede tomar en consideración el concepto de «mal menor»?

(Papa Francisco)

El aborto no es un «mal menor». Es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto. Sobre el «mal menor»: evitar el embarazo es un caso —hablamos en términos de conflicto entre el quinto y el sexto mandamiento—. Pablo VI, ¡el grande!, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos de violencia. No hay que confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra —en el mejor de los casos— o para vivir cómodamente. Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: no, es un mal humano. Y, evidentemente, como es un mal humano —como todo asesinato— es condenado. En cambio, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este que he mencionado del beato Pablo VI, era claro. También yo exhortaría a los médicos a que hagan de todo para encontrar también las vacunas contra estos dos mosquitos que contagian esta enfermedad. Sobre esto se debe trabajar.

(Ludwig Ring-Eifel, «Kna»)

Santidad, dentro de pocas semanas usted recibirá el Premio Carlo Magno, uno de los premios más prestigiosos de la Comunidad Europea. También su predecesor, san Juan Pablo II, recibió este premio; era importante para él. A él también le importaba mucho la unidad europea, que ahora parece que se está rompiendo a trozos, primero con la crisis del euro y ahora con la crisis de los refugiados. ¿Tiene una palabra para nosotros en esta situación de crisis europea?

(Papa Francisco)

En primer lugar, sobre el Premio Carlo Magno. Yo tenía la costumbre de no aceptar distinciones honoríficas o doctorados; desde siempre, no por humildad, sino porque no me gustan esas cosas. Un poco de locura está bien tenerla, y no me gusta. Pero en este caso, he estado, no digo «forzado», pero sí «convencido» con la santa y teológica testarudez del Cardinal Kasper, que ha sido elegido por Aachen para convencerme. Y yo he dicho: «Sí, pero en Vaticano». He dicho esto; y lo ofrezco por Europa, que sea una condecoración, un premio para que Europa pueda hacer lo que he deseado en Estrasburgo: para que pueda ser, no la «anciana-Europa», sino la «madre-Europa». Segundo, el otro día, leyendo las noticias sobre estas crisis – yo leo poco, paso solamente las hojas de un periódico (no digo el nombre para no suscitar celos, pero se sabe), quince minutos ojeo, y después me informo por la Secretaría de Estado – una palabra que me ha gustado – no sé quién la apruebe o quién no – es «la refundación de la Unión Europea».  Y he pensado en los grandes padres… pero, hoy, ¿dónde hay un Schuman, un Adenauer? Estos grandes, que en la postguerra han fundado la Unión Europea. Y me gusta esta idea de la refundación. ¡Ojalá se pueda hacer! Porque Europa, no diría que es única, pero tiene una fuerza, una cultura, una historia que no se puede despreciar, y tenemos que hacer todo para que la Unión Europea tenga la fuerza y también la inspiración de hacernos caminar hacia delante. No sé: esto es lo que pienso.

(Anne Thompson — «Nbc News»)

Santo Padre, usted ha hablado mucho sobre la familia y el Año Santo de la Misericordia durante este viaje, pero algunos se preguntan, ¿cómo una Iglesia que dice ser «misericordiosa» pueda perdonar con más facilidad a un asesino que a un divorciado vuelto a casar?

(Papa Francisco)

¡Me gusta esta pregunta! Sobre la familia, han hablado dos sínodos y el Papa habló todo el año durante las catequesis de los miércoles. Y la pregunta es verdadera, me gusta la pregunta porque usted la ha hecho «plásticamente» bien. En el documento post-sinodal que saldrá quizás antes de Pascua, se retoma en uno de los capítulos – porque tiene muchos – todo lo que el Sínodo abordó sobre los conflictos o sobre las familias heridas y la pastoral de las familias heridas. Es una de las preocupaciones, como otra es la preparación al matrimonio. Imagínese: para ser cura, es necesario estudiar por 8 años y luego, después de un cierto tiempo, si no puedes más, pides la dispensa y te vas; y todo queda arreglado. Pero, para un sacramento que dura toda la vida, tres-cuatro clases… La preparación al matrimonio es muy, muy importante, porque creo que es algo que la Iglesia, en la pastoral común – al menos en mi país en Sudamérica – no ha valorizado mucho. Por ejemplo, ahora no mucho, pero hace algunos años, había en mi país la costumbre del llamado «casamiento de apuro», casamientos hechos con prisa porque viene un niño y para tapar socialmente el honor de la familia... Ahí no eran libres. Y muchas veces estos matrimonios son nulos. Y yo, como obispo, he prohibido hacer esto a los sacerdotes cuando existía esto… que nazca el niño, que permanezcan como novios y, cuando se sientan hacerlo para toda la vida, que vayan adelante, pero existe una deficiencia [en la preparación] del matrimonio. Otro tema muy interesante es la educación de los hijos. Las víctimas de los problemas familiares son los hijos, pero también son víctimas de los problemas de la familia que ni el marido ni la mujer quieren. Por ejemplo, la necesidad de un trabajo. Cuando el padre no tiene tiempo para hablar con sus hijos, cuando la madre no tiene tiempo libre para hablar con sus hijos… Cuando yo confieso a una pareja de esposos que tiene hijos, digo: «¿cuántos hijos tiene?». Algunos se asustan porque dicen: «El sacerdote me preguntará por qué no tengo más…». Y yo digo: «Le haré una segunda pregunta: ¿Usted juega con sus hijos? Y la mayoría, casi todos, dicen: «Padre no tengo tiempo, trabajo todo el día». Los hijos son víctimas de un problema social que hiere a las familias. Es un problema. Me gusta su pregunta. Una tercera cosa interesante es que en el encuentro con las familias en Tuxtla Gutiérrez había una pareja de casados en segunda unión, integrados en la pastoral de la Iglesia, y la palabra clave que usó el Sínodo y que yo retomaría es «integrar» en la vida de la Iglesia a las familias heridas, las familias vueltas a casar y todo esto. Pero no olvidar a los hijos en medio. Ellos son las primeras víctimas, sea por las heridas, sea por las condiciones de pobreza, de trabajo, de todo esto.

(Anne Thompson — «Nbc News»)

¿Esto quiere decir que pueden recibir la comunión?

(Papa Francisco)

Esto es el punto de llegada. Integrar en la Iglesia no significa «conceder la comunión» porque yo conozco a católicos casados en segundas nupcias que van a la iglesia una o dos veces al año. «Pero, yo quiero hacer la comunión», como si la comunión fuera un título honorífico. Es trabajo de integración... Todas las puertas están abiertas, pero no se puede decir: «desde ahora en adelante estas personas puedan comulgar». Esto sería una herida también para los esposos, para la pareja, porque esto no los haría proceder por ese camino de integración. Y estos dos eran felices y usaron una expresión muy linda: «nosotros no hacemos la comunión eucarística, pero sí estamos en comunión cuando visitamos el hospital, en este servicio y en aquel». Su integración ha permanecido así. Si hay algo más, ya lo dirá el Señor a ellos. Es un camino, una vía...

(Antoine-Marie Izoard — «Imedia»)

Los medios de comunicación han publicado el intercambio de cartas entre el Papa Juan Pablo II y la filósofa americana Anna-Teresa Tymieniecka, que tenía un gran afecto por el Papa polaco. Según usted, ¿un Papa puede tener una relación tan íntima con una mujer? ¿Usted conoce o ha conocido este tipo de experiencia?

(Papa Francisco)

Esto lo conocía. Conocía esta relación de amistad entre san Juan Pablo II y esta filósofa cuando estaba en Buenos Aires. Era una cosa que se sabía, también los libros de ella son conocidos, y Juan Pablo II era un hombre inquieto. Después yo diré que un hombre que no sabe tener una buena relación de amistad con una mujer —no hablo de los misóginos, estos están enfermos— es un hombre que le falta algo. Y yo por experiencia propia cuando pido un consejo a un colaborador, a un amigo, a un hombre, pero me gusta también escuchar el parecer de una mujer. Y te da mucha riqueza. Miran las cosas de otro modo. A mí me gusta decir que la mujer es la que construye la vida en el vientre y tiene —pero esta es una observación que hago— este carisma de darte cosas para construir. Una amistad con una mujer no es pecado. Es amistad. Una relación amorosa con una mujer que no sea tu mujer es pecado. El Papa es un hombre, tiene necesidad incluso del pensamiento de las mujeres y también el Papa tiene un corazón que puede tener una amistad sana, santa con una mujer. Hay santos amigos: Francisco y Clara, Teresa y san Juan de la Cruz. Pero las mujeres todavía no están bien consideradas. No hemos entendido el bien que una mujer puede hacer a la vida del sacerdote y de la Iglesia, en un sentido de consejo, de ayuda, de sana amistad. Gracias.

(Franca Giansoldati - “Il Messaggero”)

Vuelvo al argumento de la ley que va a ser votada en el Parlamento italiano. Es una ley que de cualquier modo hace referencia también a los Estados, porque otros Estados tienen leyes sobre uniones entre personas del mismo sexo. Hay un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que remonta al año 2003, que da una atención amplia a esto, y además dedica un capítulo al comportamiento que debe tener los parlamentarios católicos en el Parlamento ante estas leyes. Se dice expresamente que los parlamentarios católicos no deben votar estas leyes. Observando que hay mucha confusión al respecto, me gustaría pedirle en primer lugar si tiene todavía valor este documento de 2003, y ¿cuál debe ser efectivamente el proceder de un parlamentario católico?

Además, otra cuestión. Después de Moscú, el Cairo, ¿hay otro enfriamiento que se percibe a lo lejos? Es decir, me refiero a la audiencia que usted desea con el «Papa de los sunitas», por llamarlo así, con el Imán de Al-Azhar.

(Papa Francisco)

Sobre esto, Mons. Ayuso ha ido al Cairo la semana pasada para encontrar al Vice del Gran Imán, y también para saludar al Imán. Mons. Ayuso es el Secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, presidido por el Cardinal Tauran. Deseo encontrar al Imán; sé que le gustaría, y estamos buscando la forma, siempre a través del Cardenal Tauran, porque ese es el camino. Pero lo lograremos.

A cerca del primer argumento: yo no recuerdo bien el documento de 2003 de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero un parlamentario católico debe votar según su propia conciencia bien formada. Diría sólo esto. Creo que es suficiente. Y digo «bien formada», porque no es la conciencia de «lo que me parece». Yo recuerdo cuando se votó el matrimonio de las personas del mismo sexo en Buenos Aires, que había un empate de votos, y al final uno dijo a otro: «pero, ¿tú lo ves claro? — «No» — «Ni tampoco yo» — «Vámonos» — «Si nos marchamos no lograremos el quorum». Y el otro dijo: «Pero si logramos el quorum, damos el voto a Kirchner», y el otro: «Prefiero darlo a Kirchner y no a Bergoglio». Y así seguía. Esta no es una conciencia bien formada. Y sobre las personas del mismo sexo, repito lo que dije durante el viaje de regreso de Río de Janeiro y que se encuentra en el Catecismo de la Iglesia Católica.

(Javier Martínez Brocal — «Rome Reports»)

Santo Padre, muchas gracias por este viaje a México. Ha sido un honor acompañarlo y ver lo que hemos visto. Todavía no hemos regresado a Roma y ya estamos pensando en viajes futuros, y hacer las maletas de nuevo. Santo Padre, ¿cuándo irá a Argentina, donde lo esperan desde hace mucho tiempo? Y después, ¿volverá a América Latina o a China? Además una broma: durante este viaje usted nos ha hablado muchas veces de «soñar». Usted ¿qué sueña? Y sobre todo, ¿cuál es su pesadilla?

(Papa Francisco)

«China»..., ir allá: me gustaría mucho.

Quiero decir una cosa justa sobre el pueblo mexicano. Es un pueblo de una riqueza muy grande. Es un pueblo que sorprende. Tiene una cultura, una cultura milenaria. ¿Sabéis que hoy en México se hablan 65 lenguas, contando los indígenas? ¡65! Es un pueblo de una gran fe, también ha sufrido persecución religiosa, hay mártires, ahora canonizaré a dos o tres. Es un pueblo que no se puede explicar. No se puede explicar simplemente un pueblo porque la palabra «pueblo» no es una categoría lógica, es una categoría mística. El pueblo mexicano no se puede explicar, esta riqueza, esta historia, esta alegría, esta capacidad de hacer fiesta y estas tragedias de las cuales ustedes me preguntaron. Yo no puedo decir otra cosa que esta unidad, que este pueblo haya logrado no fracasar y no sucumbir con tantas guerras y cosas que suceden ahora. Allí en Ciudad Juárez había un pacto de 12 horas de paz por mi visita, después seguirán luchando entre ellos, los traficantes. Un pueblo que aún tiene esta vitalidad solamente se explica por Guadalupe, y yo les invito a estudiar seriamente el hecho de Guadalupe. La Virgen está ahí. Yo no encuentro otra explicación, y sería lindo que ustedes como periodistas… hay algunos libros buenos que explican muy bien el cuadro, cómo es, lo que significa; y así se podrá comprender un poco a este pueblo tan grande y tan bello.

(Caroline Pigozzi de “Paris Match”)

Santo Padre, buenas tardes. Quería saber qué ha pedido a la Virgen de Guadalupe, porque ha permanecido durante mucho tiempo en la iglesia para rezar a la Virgen de Guadalupe. Después, la segunda cosa, ¿sueña usted en italiano o en español?

(Papa Francisco)

Sí, sueño en esperanto… No sé cómo responder a esto, de verdad. Algunas veces sí recuerdo algún sueño en otro idioma, pero no sueño en idiomas, en cambio con imágenes sí. Mi psicología es así. Sueño poco con palabras. ¿Cuál era la primera pregunta?

(Caroline Pigozzi)

La primera pregunta, Santidad, era sobre el largo periodo de tiempo que ha estado rezando a la Virgen.

(Papa Francisco)

Pedí por el mundo, por la paz, por muchas cosas. La pobrecita terminó con la cabeza así… Pedí perdón, pedí que la Iglesia crezca sana, pedí por el pueblo mexicano. Y también por lo que pido tanto, para que los sacerdotes sean verdaderos sacerdotes, y las religiosas verdaderas religiosas, y los obispos verdaderos obispos, como el Señor nos quiere. Esto lo pedí mucho. Pero después, las cosas que un hijo dice a la madre son secretas. Gracias, Carolina.

(Padre Lombardi)

Como sabemos, este es el último viaje de Alberto Gasbarri, que está aquí al lado, y que todos nosotros conocemos muy bien y a quien le estamos muy agradecidos por el servicio que ha desarrollado en todos estos viajes. Ahora, nuestros colegas querían dirigir una palabra a Alberto y darle un pequeño obsequio. Nuestra decana dirige unas palabras.

(Decana – Valentina Alazraki)

Buscaremos tener una buena relación. Usted sabe que me gusta verdaderamente bromear. Pero en este momento no logro, porque me entristece mucho la idea que en el próximo viaje no estará Alberto, y soy incapaz de pensar en una broma simpática. Porque es una de aquellas personas que es imposible no imaginar junto a usted en los próximos meses. La primera vez que lo vi fue hace 37 años, tenía más pelo, era un poco más delgado, pero era la misma persona. Yo lo llamaría «el señor de los cielos», es la expresión que me viene en este momento. Es un caballero de otra época, no solamente por la doble solapa y el traje impecable, sino porque hemos vivido muchísimas cosas. Él ha servido – como se dice en la Iglesia – a tres Papas. Hubo momentos difíciles, aterrizajes de emergencia, Países en guerra. Pero no lo he visto jamás fruncir el ceño, jamás una palabra de más, jamás un momento de nerviosismo, jamás una descortesía. Verdaderamente es un señor. Es como un sastre: un buen sastre que, junto a tres Papas diferentes, cose los viajes, haciéndolos a la medida de cada uno. Al inicio con Juan Pablo II, creo que inició a colaborar con Padre Tucci después de la salida de Mons. Marcinkus. Creo que Mons. Marcinkus le dijo: «Mira, este es polaco, tiene la cabeza dura y verás de todo». Creo que ha sido así al inicio. Al final del pontificado era como un hijo. No sólo organizaba los viajes sino además estaba junto a un hombre que con el pasar de los días tenía límites físicos y él se inventó de todo – trono móvil, la plataforma móvil – y veíamos con qué sentimiento, con qué angustia, y en ocasiones estaba cerca de él, estaba atento para que no cayese, que estuviese bien. Después, llegó el Papa Benedicto. Hasta entonces él era el “segundo”. En el año 2005, Papa Benedicto lo nombra “jefe” y creo – no sé si me equivoco –que fueron los ocho años más tranquilos, más sencillos, porque creo que el Papa Benedicto fuese más sencillo, más ordenado, no se salía del protocolo, seguía todo lo que Alberto le decía, más «dócil», podemos decir.

Y después llegó un huracán, y creo que Alberto tuvo que hacer otro vestido y decir: «Dios mío, me parece que este también tiene la cabeza dura». Me parece. Creo que habéis llegado nuevamente a tener una relación muy hermosa. Hemos hecho todos estos viajes – con Juan pablo II, con Benedicto, con usted – a medida de cada uno de ustedes, porque, como usted ha dicho, cada Papa es un hombre, tiene sus gustos, tiene sus ritmos, tiene sus prioridades y creo que él ha logrado interpretar a los tres en el mejor de los modos y siempre con la cordialidad, la calma y con una educación y una eficiencia verdaderamente extraordinaria. Entonces, me da mucha tristeza que no esté en el próximo viaje.

(Padre Lombardi)

¿Quieren explicar qué regalos dan a Alberto?

(Phil Pulella)

[Phil Pulella presenta de forma simpática un llavero en forma de avión, modelo de avión Alitalia]

(Cindy Wooden)

Gracias Santidad. Hemos recopilado un poco de fotos, de Ebu, de Giancarlo Giuliani, de la Associated Press, de L’Osservatore Romano y de Paul Haring. Se puede decir que se han evidenciado los momentos más históricos. Hay un Papa, un Presidente y Alberto.  Esperamos que le guste.

(Dr. Gasbarri)

Puedo, Santo Padre.

(Papa Francisco)

Solo una palabra. Repito lo que he dicho al inicio: Muchas gracias. Me ha dado buenos consejos. Solo tiene un defecto: no sabe calcular los kilómetros.

(Dr. Gasbarri)

Gracias Santo Padre; gracias a todos los colegas. Estoy emocionado por este momento. Naturalmente, agradezco a Papa Francisco por su confianza y su paciencia. Les cuento una pequeña anécdota. Estábamos en noviembre en África, en Bangui, y el Santo Padre debía encontrarse con los obispos y yo vi que iba a la capilla donde no estaban los obispos. Le dije: «Pero, Santo Padre, debe encontrarse con los obispos». Y él me contestó: «Voy a la capilla para rezar a la Virgen para que me dé mucha paciencia para soportar a Gasbarri». Ahora lo he librado de una intención en la oración. Muchas gracias Santo Padre; gracias por todo. Naturalmente agradezco también al Papa Benedicto con quien tengo todavía una relación de afecto y devoción, y naturalmente a san Juan Pablo II, con quién estuve 27 años, los mejores de mi vida, era joven, y era también muy cercano a él. Un último agradecimiento al Cardenal Tucci, que todavía lo llamo «padre», porque para mí ha sido un padre.

(Papa Francisco)

Buen viaje. Muchas gracias por su trabajo y recen por mí. Y que sepan que estoy a su disposición. Y ¡jueguen con sus hijos!



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