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SALUDO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS VOLUNTARIOS, A LOS PADRES Y A LOS NIÑOS
DEL DISPENSARIO “SANTA MARTA”

Aula Pablo V
Domingo 17 de diciembre de 2017

[Multimedia]


 

¡Buenos días!

La alegría de los niños... La alegría de los niños es un tesoro. Los niños alegres... Y debemos hacer de todo para que ellos continúen siendo alegres, porque la alegría es como una tierra buena. Un alma alegre es como una tierra buena que hace crecer bien la vida, con buenos frutos. Y por eso se hace esta fiesta: se busca siempre la cercanía de la Navidad para reunirnos, para hacer esta fiesta para ellos. Escuchad bien. Lo primero: custodiad la alegría de los niños. No entristezcáis a los niños. Cuando los niños ven que hay problemas en casa, que los padres discuten, sufren. No entristezcáis a los niños. Deben crecer siempre con alegría. ¿Estáis alegres? [«¡Sí!»]. No lo creo: ¿sí o no? [«¡Sí!»] Muy bien. Esta es la alegría.

Lo segundo, para que los niños crezcan bien; hacedles hablar con los abuelos. Los dos extremos de la vida. Porque los abuelos tienen memoria, tienen raíces y serán los abuelos los que den las raíces a los niños. Por favor, que no sean niños desarraigados, sin memoria de un pueblo, sin memoria de la fe, sin memoria de muchas cosas hermosas que ha hecho la historia, sin memoria de los valores. ¿Y quién ayudará a los niños a hacer esto? Los abuelos. Que hablen con los abuelos, con los ancianos. ¿Vosotros habláis con los abuelos? [«¡Sí!»] ¿Seguro? [«¡Sí!»] ¿Para pedir un caramelo? [«¡No!»] ¿No? Dime... algunas veces, muchas veces los abuelos se han ido, ¿no es cierto? Pero hay otros ancianos que hacen de abuelos. Hablad siempre con los ancianos. Os hago una pregunta, responded bien: ¿los abuelos, los ancianos son aburridos? [«No…Sí»] Tu… [«Nos hacen un montón de regalos»] Es un interesado: ¡nos hacen muchos regalos! No son aburridos, son buenos. Dime... [«Nos quieren mucho»]. Nos quieren mucho. Que aprendan los niños a hablar con los ancianos, a hablar con los abuelos.

Y el tercer consejo que os doy: enseñadles a hablar con Dios. Que aprendan a rezar, a decir lo que sienten en el corazón. Alegría, hablar con los abuelos, con los ancianos y hablar con Dios. ¿De acuerdo? ¿Todos de acuerdo? También vosotros, ¿de acuerdo? Os deseo un feliz día, con mucha fiesta. Y comed los 4 metros de pizza: comed bien, que os hará bien, hace crecer. ¡Y adelante! ¡Gracias, gracias!

Y ahora recemos todos a la Virgen para que nos dé la bendición: Ave oh María... [Bendición]

¡Y rezad por mí!

 



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