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DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A UNA DELEGACIÓN DE LOS INFORMATIVOS REGIONALES DE LA RADIOTELEVISIÓN ITALIANA (RAI)

Sala de los Papas
Lunes, 16 de septiembre de 2019

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Queridos hermanos y hermanas:

Os doy la bienvenida y saludo al presidente de la RAI, al Administrador delegado y al director de los informativos regionales (TGR), a quien agradezco las amables palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes y de todo el personal de esta gran comunidad de trabajo. Me gustaría empezar donde terminó: hijo del oratorio. Cuando llegué a Italia, encontré tres realidades que no había visto, tan fuertes, en otras partes: el oratorio, el voluntariado y el cooperativismo. Estas son tres realidades que os honran a vosotros y a vuestra sociedad. El oratorio es muy fuerte en Italia. Y me gusta que lo haya recordado. Gracias.

Me complace encontrarme con vosotros con ocasión de los primeros cuarenta años de TGR, por el servicio que proponéis en particular con vuestras redacciones locales y con un gran esfuerzo del personal periodístico y técnico, con una oferta que no olvida las lenguas y culturas de las minorías.

Como he dicho en varias ocasiones, hay una globalización perjudicial y una globalización buena; la globalización no es mala en sí misma; por el contrario, la tendencia a la globalización es buena, porque nos une, nos puede ayudar a ser miembros unos de otros. Lo que puede ser perjudicial es cómo se aplica. En efecto, si la globalización pretende uniformar a todos, mortifica la riqueza y la particularidad de cada pueblo, tiende a uniformar todo y a todos, en lugar de valorar las diversidades, las peculiaridades, las culturas, las historias y las tradiciones. Si, por el contrario, la globalización busca unir a todos respetando a las personas, a los grupos sociales y a los pueblos en sus riquezas y peculiaridades, entonces esa globalización es buena, porque nos hace crecer juntos. Para ejemplificar esta idea podemos utilizar la imagen de la esfera y del poliedro: en la esfera todo es igual, uniforme, cada punto es equidistante del centro, todo es uniforme, no hay diferencias; en cambio en el poliedro hay coherencia, hay unidad, pero también diversidad, variedad de posiciones, de culturas, de identidad. La globalización del poliedro es la que une, respetando las diferencias. Y este es el camino.

Según este modelo de poliedro podemos representar el servicio ofrecido por la cabecera regional de la RAI. De hecho, por su naturaleza está llamada a dar voz a la variedad de regiones italianas, especialmente con las noticias regionales. Esta información regional proviene del territorio, con una misión muy precisa, que se expresa en dos direcciones. La primera es sumergirse en la realidad cotidiana, local, compuesta de personas, acontecimientos, proyectos, problemas y esperanzas. La segunda es interceptar la misma realidad, para poder transmitir a un horizonte más amplio todos los valores que pertenecen a la vida y a la historia de los pueblos, y al mismo tiempo dar voz a las pobrezas, a los desafíos, a veces a las emergencias que se encuentran en los territorios, recorriendo las calles, encontrándose con las familias, en los lugares de trabajo. Pero también para dar voz a los lugares y testimonios de fe.

Por eso estoy convencido de que la información local no debe considerarse “menor” que la información nacional. Por el contrario, diría que es la más genuina y la más auténtica del mundo de los medios de comunicación, ya que no responde a las exigencias del beneficio o de los mensajes que hay que comunicar, sino que está llamada a transmitir sólo la voz del pueblo, en todos sus aspectos y en los distintos momentos de la vida social, cultural y espiritual, y tiene una tarea igualmente importante en la valorización de las realidades y de las culturas locales, sin las cuales no existiría ni siquiera la unidad de la nación.

En esta perspectiva me gustaría dar las gracias en particular a todos los periodistas que trabajan en los informativos regionales, por su esfuerzo en querer estar en el territorio, me atrevería a decir compartiendo la realidad que quieren contar, esas noticias que a menudo, por razones editoriales, la gran información no nos puede transmitir.

La RAI, en su larga historia, siempre ha dado una importante contribución para ayudar al pueblo italiano a sentirse como tal, con su lengua y su cultura. Y en estos tiempos, más que nunca, sentimos la necesidad de comunicar las noticias de forma completa, con un lenguaje tranquilo, para favorecer la reflexión; palabras bien pensadas y claras, que rechacen los tonos agresivos y despectivos. Palabras, como usted ha dicho, en verdad, en bondad y en belleza.

Por lo tanto, os animo a seguir contando y dando a conocer aquellas realidades genuinas que todavía se encuentran en muchos rincones de Italia: realidades que no se rinden a la indiferencia, que no callan ante la injusticia, que no siguen las modas. Hay un mar sumergido de bien que merece ser conocido. ¡Que el Señor os sostenga en esta tarea!. Yo también os bendigo y os pido, por favor, que recéis por mí, porque este trabajo no es fácil. ¡Gracias!


Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 16 de septiembre de 2019.

 



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