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 CARTA DE SU SANTIDAD JUAN XXIII
AL PATRIARCA DE LISBOA,
CARDENAL MANUEL GONÇALVES CEREJEIRA,
LEGADO PONTIFICIO EN LA INAUGURACIÓN DE BRASILIA
*

 

A nuestro querido hijo
el Cardenal de la Santa Iglesia Romana
Manuel Gonçalves Cerejeira, Patriarca de Lisboa.

Salud y Bendición Apostólica

Para todos los pueblos constituye un gran motivo de utilidad y de honor consagrar a Dios las grandes empresas de interés público e impetrar la divina gracia sobre aquellas obras colosales que la técnica humana realiza invocando el santísimo nombre de Dios, pues es prueba de una piedad insigne y la mejor garantía de su futuro desarrollo.

Por lo cual, con íntima satisfacción de nuestro corazón de Padre damos el parabién a esa Nación tan querida de Nos, porque, con ocasión de la inauguración de Brasilia, la nueva Capital de los Estados Unidos del Brasil, invoca con ardiente fe y espléndidas ceremonias la protección del Dios Omnipotente sobre dicha Ciudad.

Pues bien, para solemnizar las ceremonias de la bendición y para que nuestra presencia no falte en ese fausto acontecimiento de tan noble Pueblo, las Autoridades Nos han pedido que enviásemos un Cardenal Legado que en nuestro nombre presida dichas fiestas.

Después de madura reflexión, accediendo a tales deseos, querido hijo, nuestro, te nombramos y designamos Legado nuestro con el fin de que con tu digna presencia honres las fiestas inaugurales de Brasilia y expreses los votos que formulamos por su prosperidad con tu elocuente y piadosa palabra. Que la cultura católica sea faro luminoso y ejemplo para Brasilia e irradie por doquier; que la ciencia católica inspire las decisiones y que las costumbres resplandezcan por su santidad y nobleza; que se promueva una paz duradera entre los ciudadanos; que reinen en ella la fortaleza y la bondad, la justicia como garantía de orden, la urbanidad con los extraños, la alegría tranquila, la confianza en un futuro mejor, los deberes con el prójimo y la paz.

¡Que Brasilia promueva y proclame todo lo noble, excelso y recto, y su nombre resuene cada vez más digno de respeto y estima en el espacio y en el tiempo!

Deseamos para ella un feliz y fausto nacimiento y que en ella resida siempre y prospere todo bien.

Cuando en calidad de digno Legado nuestro Nos representes, te pedimos expreses estos sentimientos y deseos nuestros.

Y para que la realidad responda a estos sentimientos, querido hijo nuestro, como prenda de celestiales gracias, de todo corazón impartimos la Bendición Apostólica a ti y por tu mediación queremos hacerla extensiva a todos los participantes en las ceremonias inaugurales de Brasilia.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 10 de marzo de 1960, segundo de nuestro Pontificado.

IOANNES XXIII PP.

 


*  AAS 52 (1960) 387-388

 

 



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