Index   Back Top Print

[ ES  - IT ]

DISCURSO DE SU SANTIDAD PABLO VI
A LA JUNTA PROVINCIAL DE ROMA


Miércoles 17 de julio de 1963

 

Señor presidente:

Nos satisface mucho acoger su visita con la de la Junta Provincial de Roma, y nos honra recibir de visitantes tan cualificados, y a través de las nobles palabras que acaba usted de pronunciar, el homenaje filial de la población de la provincia romana, gloriosa entre todas por ser la más conspicua y más célebre del famoso Lazio.

Surgen espontáneos en nuestro espíritu, atraído por los recuerdos de tan gran nombre, las incomparables perspectivas históricas de una tierra donde surgió, como hermana y émula de la civilización helénica, la romana y latina que aquí tuvo su primera fuente, y donde la historia de los Papas encontró, a lo largo de los siglos que la abarcan, espléndido, popular y laborioso desenvolvimiento. Así, pasan por nuestro pensamiento las escenas encantadoras, veladas algunas por misteriosa tristeza y rientes otras de soberbia belleza, en el panorama de la urbe y de su vasto territorio circundante: el agro romano con su lento Tíber famoso y las ciudades costeras conocidísimas: Ostia, Civitavecchia, Anzio y Nettuno; y luego, más hacia la cadena de montañas de la Sabina con Tívoli y Subiaco, y más cercana a nosotros la corona de los célebres castillos del Lazio, donde todavía hoy encuentra el Papa, en Castelgandolfo, su restaurador descanso.

Pero no se detiene ahora nuestro pensamiento en estas imágenes, sino más bien en la variedad múltiple y heterogénea del territorio de la provincia de Roma, para comprender bien cuán complejo, cuán arduo y cuan providente ha de ser el oficio de quien debe atender al bienestar de tal territorio, con inteligencia de sus necesidades y problemas, con novedad y rapidez de servicios, con decidida modernidad de miras y a la vez con celosa reverencia al patrimonio religioso, histórico y artístico de que es riquísima heredera toda esta provincia.

Y así nuestra comprensión se hace augurio, Nos parece una característica de nuestro tiempo la exigencia de administradores de los intereses públicos cuanto más valiosos, prudentes, honestos y laboriosos. El progreso de la sociedad moderna reclama precisamente virtudes administrativas de alto grado por la conciencia moral que debe inspirarle y presidir y por la competencia técnica que capacita para la solución de los problemas que, por su número, dimensiones y complejidad, son enormes. Deseamos y auguramos que la administración provincial por usted gobernada, señor presidente, y por usted llevada a tales virtudes cívicas, pueda realmente realizar con fruto y dignidad su difícil y providencial misión; y como usted bien decía, tenga una más vigilante y más operante premura allí donde las necesidades del pueblo son mayores; las necesidades, por ejemplo, de buena acogida a la gente que afluye a la Ciudad Eterna, peregrinos, turistas, inmigrados; las necesidades sanitarias de las clases pudientes; y las necesidades de la cultura, especialmente la profesional, por la que se distingue el desarrollo económico y civil de nuestro tiempo.

Nos sabemos bien con qué interés se preocupa la Administración Provincial de Roma de estos problemas; y por ello, a la vez que reconocemos sus nobles intentos y alentamos sus generosos propósitos, invocamos sobre usted, señor presidente, sobre la Junta Provincial aquí presente, y sobre cuantos le prestan colaboración, la protección divina; y sea nuestra bendición apostólica signo paterno y prenda segura de la misma.

 



© Copyright - Libreria Editrice Vaticana