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DISCURSO DEL PAPA PABLO VI
A LOS REPRESENTANTES DEL CONSEJO DIRECTIVO
DEL FONDO MUNDIAL PARA LA PROTECCIÓN DE LA NATURALEZA*

Sábado 21 de junio de 1969

 

Es un honor para Nos recibir un grupo tan distinguido que representa al consejo directivo del Fondo Mundial para la protección de la Naturaleza, cuyo principal objetivo es la conservación de la naturaleza tal como aparece en sus diversas formas sobre la amplia escala mundial: campos, aguas, aire, tierra, flora y fauna.

En principio, tal objetivo puede ser aceptado y aprobado. El hombre, cumbre de la creación, ocupa siempre el primer puesto. A él se refieren estas palabras de la Sagrada Escritura: « Dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra » (Gen 1,28). El hombre fue creado para dominar la naturaleza con su propia fatiga: « Tomó, pues, Yavé Dios al hombre, y le puso en el jardín del Edén para que lo cultivase y lo guardase » (Gen 2,15). Con su trabajo perfecciona y transforma toda la creación. Explota en provecho propio los recursos y las energías de la naturaleza y cultivando la tierra la convierte en una morada útil y habitable. El hombre es ciertamente el guardián de la creación, pero no le está permitido destruirla. El debe admirarla, explorarla y conocerla (Cfr. Gen 2,20). Debe cultivar la tierra y cuidar los animales. ¡Cuántas veces la Sagrada Escritura hace referencia a las tareas humanas de labrar la tierra, de pescar, de apacentar los ganados!

Toda la naturaleza, creada por un acto de amor divino, refleja al Creador. « Los cielos pregonan la gloria de Dios » (Ps 19,1) y la tierra y cuanto en ella respira proclama a su Hacedor.

San Ambrosio, arzobispo de Milán, durante su edad adulta, fue considerado un gran experto en ciencias naturales. En el Hexamerón, un estudio de los seis días de la creación, y en muchos otros escritos suyos, tiene unas bellísimas páginas sobre la vida de los animales y sobre los diversos modos en que se manifiesta la sabiduría y la providencia del Creador.

« El plan de Dios, manifestado a la humanidad al cominero de los tiempos, es que el hombre someta la tierra y perfeccione la creación, al mismo tiempo que se perfecciona a sí mismo » (Gaudium et Spes, n. 57). Perfeccionar la creación supone conservarla y tal es precisamente el objetivo que se ha propuesto vuestra asociación.

La imagen del Creador deberá brillar en adelante siempre con más claridad no sólo en su creatura hombre, sino también en toda la naturaleza creada.

Nos apreciamos vuestros admirables esfuerzos y Nos invocamos abundantes gracias y bendiciones del cielo para vosotros, para vuestros colegas, para las diversas asociaciones nacionales que representáis y para todos los que contribuyen a la gran causa de proteger las riquezas y las bellezas de la naturaleza.


*L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n°30, p.10.

 



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