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INSIGNIAS CARDENALICIAS DEL SANTO PADRE PABLO VI
AL ARZOBISPO DE BARCELONA

Jueves 7 de junio de 1973

 

Con fraterno gozo le damos la bienvenida, Señor Cardenal, al ver cumplidos hoy los deseos, que expresamos en el Consistorio del cinco de Marzo pasado, de poder encontrarlo pronto y ya restablecido en su salud.

Su elevación a la dignidad cardenalicia, de la que le entregamos las insignias en esta ceremonia tan intima, es una demostración de cordial aprecio y afecto por Usted, que se ha distinguido como celoso pastor y fiel servidor de la Iglesia. Por eso tenemos puesta una gran confianza en la generosa colaboración que nos prestará siempre como Miembro del Colegio Cardenalicio, en nuestra misión de servicio a la Iglesia universal.

Pero además, nuestro reconocimiento a su persona se extiende también a su Archidiócesis de Barcelona y a los queridísimos hijos catalanes y españoles todos.

Es Usted el Pastor de una de las Diócesis más importantes del mundo por el número de fieles, y por la tradición y la vitalidad de su fe. Está constituida a la vez por una gran Ciudad y por una constelación de Ciudades que, pensando en el presente y en el futuro, podemos considerar como característico campo de encuentro entre la fe y la técnica, la perspectiva cristiana y el progreso humano, la justicia y el adelanto económico, el amor de hermanos y la masificación social.

Tenemos especial confianza en Usted y también en la fidelidad cristiana y en el dinamismo eclesial de la Archidiócesis barcelonesa, esperando que sabrán ir encontrando los caminos nuevos de presencia evangélica que el mundo busca. Por eso a los Obispos Auxiliares, Sacerdotes y Fieles que le acompañan, y en ellos a toda la Archidiócesis de Barcelona, queremos expresar nuestro paternal aprecio y afecto. Los mismos sentimientos extendemos a la Diócesis de Gerona que, habiéndole querido tanto como Obispo y Administrador Apostólico, no podía menos de estar hoy aquí representada.

En su persona, Señor Cardenal, expresamos nuestra particular benevolencia a todos nuestros hijos de Cataluña y de España entera: lléveles Usted nuestro saludo que brota del corazón y quiere ser una palabra de ánimo, de cariño y de paz, a la vez que un estímulo para una constante renovación cristiana en todos los campos de la vida.

Mientras invocamos sobre Usted, Señor Cardenal, la continua asistencia divina en el cumplimiento de su alta misión pastoral, así como sobre los venerables Hermanos en el Episcopado que le acompañan, nos complacemos en impartir de corazón a todos los presentes nuestra paternal Bendición Apostólica.

 



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