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DISCURSO DEL SANTO PADRE PÍO XII
A UN GRUPO DE PEREGRINOS DE BILBAO
*

Martes 15 de mayo de 1956

 

Si mucho más que en esta Casa Nuestra, en Nuestro corazón de Padre, que, como el del Apóstol (cf. 2 Cor 6,11), querríamos continuamente dilatar, realmente sentimos que hay puesto para todos Nuestros hijos, ¿cuánto lo habrá, amadísimos miembros del Apostolado de la Oración de la Iglesia de la Compañía de Jesús de Bilbao, para quienes a la fuerza tienen que ser hijos predilectos por ser soldados de una milicia de predilección, porción escogida de esta Iglesia orante, que incesantemente ofrece al Padre sus plegarias y sus sacrificios en unión con el Corazón Sacratísimo de Jesús para reparar tantas injurias y tantas ofensas, como constantemente recibe; para compensar, sobre todo, tanto desamor hacia Aquel, que tiene derecho a ser reconocido como «Rex et centrum omnium cordium»?

Pero no es intención Nuestra detenernos ahora a repetir lo que tantas veces hemos manifestado en favor de esta institución verdaderamente providencial, sino más bien daros la bienvenida y felicitaros por el bien que el Apostolado realiza en toda España, y muy especialmente en vuestra región y en vuestra ciudad, pues no ignoramos lo que en la historia del Apostolado representan vuestros Loyola y Cardaveraz, ni queremos pasar por alto que el órgano principal del Apostolado en España, el magnífico «Mensajero», radica precisamente en Bilbao, y de este Bilbao extiende por toda España —y un poco por todo el mundo de habla española— sus benéficos efectos. Y quien quiera saber lo que en vuestra dinámica y emprendedora ciudad representa la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que salga a pasear por sus calles y se detenga a admirar en una de sus más hermosas plazas el monumento que bien conocéis y que Nos reconocemos como índice de vuestra sincera piedad y de vuestro profundo amor a aquel Corazón Divino, que en tantas ocasiones os ha enriquecido con sus gracias más singulares.

Miembros sois del Apostolado; vivid su espíritu. Y si sabéis hacerlo fielmente, no tendremos otra cosa que recomendaros, porque vivir de amor reparador y glorificador es vivir de la vida de Aquel, que vino al mundo para glorificar al Padre y entregarse a sí mismo como víctima por la salvación del género humano; es vivir la quintaesencia del espíritu cristiano; es vivir la más alta perfección. Reine en vosotros, generosa y dominante, la excelsa caridad y no habrá dificultades en vuestro camino, porque ella todo lo vence, todo lo supera, y en sus alas de fuego la ascensión es segura hasta aquellas cimas altísimas, donde sóloella triunfa por toda una eternidad.

En este mes de mayo os queremos encomendar de modo especial a vuestra Madre Santísima, la Virgen de Begoña; que Ella os enseñe el camino más corto para llegar al Corazón de su Santísimo Hijo y que con Ella sepáis permanecer allí para siempre.

Con estos deseos os bendecimos a todos vosotros, aquí presentes y a todo el Apostolado de Bilbao, de Vizcaya y España entera.


* Discorsi e Radiomessaggi, vol. XVIII, págs. 205-206.

   



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