Index   Back Top Print


MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO
 AL CARDENAL KURT KOCH
POR LA X ASAMBLEA GENERAL DEL CONSEJO ECUMÉNICO DE IGLESIAS
(BUSAN, COREA DEL SUR, 30 DE OCTUBRE - 8 DE NOVIEMBRE DE 2013)

 

A mi venerado hermano
Cardenal Kurt Koch
Presidente del Consejo pontificio
para la promoción de la unidad de los cristianos

Con ocasión de la X Asamblea general del Consejo mundial de Iglesias, le pido que transmita mi cordial saludo y buenos deseos a todos los que se han reunido en Busan, y en especial al secretario general, doctor Olav Fykse Tveit, y a los representantes de las comunidades cristianas presentes. Os aseguro mi gran interés pastoral por las deliberaciones de la Asamblea y ratifico de buen grado el compromiso de la Iglesia católica a proseguir su larga colaboración con el Consejo mundial de Iglesias.

El tema de la Asamblea, Dios de la vida, condúcenos a la justicia y a la paz, es sobre todo una invocación orante del Dios uno y trino, que atrae toda la creación hacia su realización por medio de la fuerza redentora de la cruz de Jesucristo y la efusión de los múltiples dones del Espíritu Santo. Allí donde se custodia el don de la vida y predomina la justicia y la paz, el reino de Dios está presente y su poder soberano ya está obrando.

Por esta razón, confío que la presente Asamblea ayudará a consolidar el compromiso de todos los seguidores de Cristo a favor de una oración y una colaboración más intensas al servicio del Evangelio y del bien integral de nuestra familia humana. El mundo globalizado en el que vivimos exige de nosotros un testimonio común de la dignidad donada por Dios a cada ser humano y la promoción eficaz de las condiciones culturales, sociales y legales que permiten a las personas y a las comunidades crecer en libertad, y sostienen la misión de la familia como piedra fundamental de la sociedad, aseguran una educación sólida e integral de los jóvenes y garantizan a todos el ejercicio incondicional de la libertad religiosa. En la fidelidad al Evangelio, y en respuesta a las necesidades urgentes del presente, estamos llamados a ir al encuentro de aquellos que están en las periferias existenciales de nuestras sociedades y a mostrar especial solidaridad con nuestros hermanos y hermanas más vulnerables: los pobres, los discapacitados, los nascituros y los enfermos, los inmigrantes y los refugiados, los ancianos y los jóvenes sin trabajo.

Consciente de que la conversión auténtica, la santidad y la oración siguen siendo el alma del ecumenismo (cf. Unitatis redintegratio, n. 8), rezo a fin de que la Asamblea general pueda contribuir a dar un nuevo impulso de vitalidad y una nueva visión por parte de todos aquellos que están comprometidos en la sagrada causa de la unidad de los cristianos, en fidelidad a la voluntad del Señor por su Iglesia (cf. Jn 17, 21) y abiertos a las sugerencias del Espíritu Santo. Sobre todos los que se han reunido en Busan invoco las abundantes bendiciones de Dios omnipotente, fuente de toda vida y de todo don espiritual.

Vaticano, 4 de octubre de 2013, fiesta de San Francisco de Asís

 

FRANCISCO

 




© Copyright - Libreria Editrice Vaticana