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MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS CATÓLICOS DE POLONIA
CON MOTIVO DE LA FESTIVIDAD DE SAN ESTANISLAO


 

San Estanislao, patrono nuestro, protector de toda la patria, ¡ruega por nosotros!

Me encuentro en los labios y más aún en el corazón estas palabras jamás olvidadas, que vosotros cantáis al ir de Wawel a Skauka atravesando las calles de Cracovia. ¡Me encuentro a mí mismo entre vosotros!, igual que se me concedió tomar parte muchos años en esta fiesta en honor de San Estanislao, fiesta no sólo de Cracovia, sino de Polonia entera; tomar parte en esta procesión en la que siglo tras siglo caminó hacia el futuro toda nuestra historia.

Hoy os saludo desde Roma, desde la Sede de Pedro, os saludo a todos, queridos hermanos y hermanas congregados en la solemnidad del patrono de Polonia por invitación del metropolitano de Cracovia; cardenales, obispos, sacerdotes, familias religiosas masculinas y femeninas. habitantes de Cracovia, peregrinos de toda Polonia y del extranjero. ¡Estoy con vosotros! Vivo junto a vosotros lo que muchos años se me concedió vivir entre vosotros.

En este año del Señor de 1981 os deseo que esta tradición, la tradición secular de San Estanislao, demuestre ser lo que es, auténtica tradición cristiana; tradición enraizada en el misterio pascual de la cruz, muerte y resurrección de Cristo.

Os deseo que esta tradición de San Estanislao constituya no sólo un recuerdo espléndido del pasado, sino una fuerza estimulante y de renovación continua del corazón de los hombres, de toda la Iglesia y del pueblo. Os deseo esto, queridos compatriotas, hermanos y hermanas, en este día solemne; por esto oro con vosotros repitiendo con la boca y el corazón, repitiendo con toda mi vida las palabras "San Estanislao, patrono nuestro, protector de toda la patria, ¡ruega por nosotros! ".

Cobren estas palabras elocuencia particular en este año del Señor de 1981. Sean fecundas en este año tan difícil y, al mismo tiempo, presagio de renovación importante.

¡Que no os fallen las fuerzas!

Amados compatriotas: Conservad la unidad de espíritu y la paz de corazón.

Todo cuanto necesita nuestra amada patria, lo hago objeto de la oración con vosotros a San Estanislao, patrono de Polonia. Y desde aquí, desde la Sede Apostólica, os transmito la bendición que me brota del corazón. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¡Alabado sea Jesucristo!



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