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CARTA DE SU SANTIDAD PABLO VI
FIRMADA POR EL SECRETARIO DE ESTADO CARD. CICOGNANI,
AL GENERAL YAKUBU GOWON,
JEFE DEL GOBIERNO MILITAR FEDERAL DE LAGOS
*

Julio de 1967

 

Excelencia:

En este momento de gran ansiedad y preocupación para todos aquellos que aman y admiran a vuestro gran país, me permito dirigirme a Vuestra Excelencia –por encargo especial del Sumo Pontífice– en nombre de esos principios sagrados de paz y de concordia que son una parte esencial del mensaje evangélico que la Iglesia Católica tiene el deber de proteger y proclamar.

Vuestra Excelencia sabe con qué hondo afecto Su Santidad Pablo VI contempla a África, y la amorosa preocupación con que sigue sus vicisitudes y su admirable esfuerzo para alcanzar un digno futuro de progreso. Sus pensamientos se dirigen constantemente al gran Continente de África y a sus numerosas e importantes naciones, con el propósito y la decisión de brindar toda la contribución posible para el logro de esos legítimos ideales que constituyen la meta de tantas nobles iniciativas.

El Santo Padre tiene un cariño especial por las buenas y trabajadoras poblaciones de Nigeria, desde que tuvo la oportunidad de encontrarse personalmente con ellas durante una inolvidable visita a su hermosa tierra, y pudo conocer y apreciar sus altas cualidades.

Por ello, las noticias referentes a los conflictos armados que llevan al derramamiento de sangre entre hermanos han entristecido profundamente su paternal corazón. El Santo Padre suplica a Vuestra Excelencia que haga todo lo posible para conseguir el cese de las hostilidades y para recurrir al único método seguro y honorable para resolver controversias, es decir, al del acuerdo leal.

Su Santidad, que no desea en lo más mínimo referirse a las causas de la disputa, no puede ofrecer su ayuda directa, pero invita a todas las autoridades responsables a iniciar la pacificación, porque sólo de la paz puede derivar toda posibilidad de beneficio para el país, en un clima de respeto recíproco y de fraternal armonía.

Hago llegar mi respetuoso saludo a Vuestra Excelencia y, al recomendarle este urgente pedido, ruego a Dios que haga descender sobre todo el pueblo de Nigeria las gracias más ricas y copiosas.

Con la expresión de mi alta estima y consideración, ruego a Vuestra Excelencia que acepte mis sinceros saludos.

A. G. CARD. CICOGNANI


*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española (Buenos Aires), año XVII, n°775 p.3.

 



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