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DISCURSO DE SU SANTIDAD PÍO XII
AL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES
DE GRAN BRETAÑA*

Sábado 19 de enero de 1957

 

Es un placer, honorable Señor, el dar la sincera bienvenida a Vuestra Excelencia, Ministro de Asuntos Exteriores de Su Majestad, y a los ilustres miembros del séquito que le acompañan. Las cordiales relaciones existentes entre esta Sede Apostólica y el Gobierno de Su Majestad han sido para Nos durante mucho tiempo fuente de gran satisfacción; y Su Excelencia el Ministro de Gran Bretaña, aquí presente, continuando la tradición de mutua comprensión y de amistosa cooperación, ha mantenido, Nos estamos seguro de ello, la fuerza y estabilidad de esas relaciones, al cumplir hábilmente con la alta misión que le ha sido confiada.

Cuando Nuestro pensamiento se dirige al amado pueblo de su país, Nuestro espíritu tiene conciencia de estos otros lazos espirituales más profundos, de duradero afecto, valiosa herencia que Nos han legado Nuestros Predecesores. Este afecto es el que despierta Nuestra admiración por el valor y el sentimiento de solidaridad con que se ha mostrado siempre dispuesto al sacrificio y a una magnífica autodisciplina, cuando a ello era requerido por el bien común. Nos estamos ciertos, y V. E. lo sabe, muy honorable Señor, de que hoy responsabilidades excepcionalmente pesadas recaen hoy sobre los Ministros de Asuntos Exteriores de las naciones que tienen que salvaguardar y fomentar los intereses de los pueblos; y Nos deseamos asegurar a V. E. y a sus colegas Nuestras oraciones y Nuestros más vivos votos por el éxito.

Esta ocasión Nos ofrece la oportunidad de renovar la expresión de Nuestra estima y de Nuestro respeto hacia la augusta soberana a quien Vuestra Excelencia tiene el privilegio de servir. Quiera Dios proteger y confortar a su real Persona. Que las más escogidas gracias del cielo desciendan sobre la familia real. Que todos los pueblos que rinden fidelidad a Su Majestad la Reina Isabel, puedan alcanzar, merced a la Providencia infinita de Dios, mayor progreso y prosperidad.


*ORe (Buenos Aires), año 6, n°273, p.2.

 



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