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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO NACIONAL
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA (CEI)
[24-26 DE OCTUBRE DE 2014, SALERNO]

 

Queridos jóvenes:

Os saludo cordialmente con ocasión del Congreso nacional, organizado por la Conferencia episcopal italiana en Salerno sobre el tema: «En la precariedad, la esperanza». La finalidad de estas jornadas de reflexión es ofrecer perspectivas de esperanza, especialmente a las jóvenes generaciones, en un tiempo marcado por incertezas, desconcierto y grandes cambios.

En las visitas realizadas en Italia, así como en los encuentros con las personas, he podido tocar con la mano la situación de muchos jóvenes desempleados, con subsidios de ayuda o precarios. Pero esto no es sólo un problema económico, es un problema de dignidad. Donde no hay trabajo, falta la dignidad, la experiencia de la dignidad de llevar el pan a casa. Y lamentablemente en Italia son muchísimos los jóvenes sin trabajo.

Trabajar quiere decir poder proyectar el propio futuro, decidir formar una familia. Verdaderamente se tiene la sensación de que el momento que estamos viviendo represente «la pasión de los jóvenes». Es fuerte la «cultura del descarte»: todo lo que no sirve para producir ganancia se descarta. Se descartan a los jóvenes porque no tienen trabajo. Pero así se descarta el futuro de un pueblo, porque los jóvenes representan el futuro de un pueblo. Y nosotros debemos decir «no» a esta «cultura del descarte».

Esta es la «precariedad». Pero también existe otra palabra: esperanza. En la precariedad, la esperanza. ¿Cómo hacer para no dejarse robar la esperanza en las «arenas movedizas» de la precariedad? Con la fuerza del Evangelio. El Evangelio es fuente de esperanza, porque viene de Dios, porque viene de Jesucristo que se hizo solidario con cada una de nuestras precariedades.

Vosotros sois jóvenes que pertenecéis a la Iglesia, y por ello tenéis el don y la responsabilidad de poner la fuerza del Evangelio en esta situación social y cultural.

¿Y qué hace el Evangelio? El Evangelio genera atención hacia el otro, cultura del encuentro, solidaridad. Así, con la fuerza del Evangelio seréis testigos de esperanza en la precariedad.

Que el Señor bendiga los trabajos de este Congreso. Os pido que recéis por mí. También yo rezaré por vosotros.

Vaticano, 16 de octubre de 2014

Francisco

 



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