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VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO
A LOS EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

(3-5 DE FEBRERO DE 2019)

CONFERENCIA DE PRENSA DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VUELO DE REGRESO A ROMA

Martes, 5 de febrero de 2019

[Multimedia]


 

GISOTTI:

Buenas tardes, Santo Padre, buenas tardes a todos. Los periodistas a menudo usamos el adjetivo "histórico" y, a veces, nos dicen que lo usamos con demasiada frecuencia, pero tal vez en este viaje esté bien. Muchos lo han usado en muchos idiomas diferentes. Realmente un viaje breve de duración, pero con un horizonte verdaderamente amplio, y todos esperan que los frutos sean duraderos, a partir de las semillas de estos días. Un viaje que vio hoy, hace unas horas, el encuentro con un pueblo de muchos pueblos: los organizadores locales dijeron que hubo casi cien nacionalidades presentes. Y ayer este Documento, de valor realmente extraordinario, una sorpresa, pero una de esas sorpresas que imagino que los colegas han tenido el placer de contar por su importancia. No sé si, antes de las preguntas, Santo Padre, usted quiere hacer una breve introducción.

PAPA FRANCISCO:

En primer lugar, buenos días, y gracias por la compañía. Ha sido un viaje demasiado corto, pero ha sido una gran experiencia. Creo que cada viaje es histórico y cada uno de nuestros días: es escribir la historia de cada día. Ninguna historia es pequeña, ninguna. Toda historia es grande y digna, e incluso si es fea, si la dignidad está oculta, siempre puede emerger. Muchas gracias por vuestra colaboración.

GISOTTI:

Comencemos con las preguntas, como es tradición, a partir de los periodistas locales. Este Documento, que está tan lleno de contenido, realmente plantea tantas preguntas, tantas reflexiones. El primero en abordar la cuestión, Santo Padre, es Imad Atrach, de "Sky News Arabia".

IMAD ATRACH:

Santidad, ¿cuáles serán los resultados de este viaje y cuáles han sido sus impresiones sobre los Emiratos Árabes Unidos?

PAPA FRANCISCO:

He visto un país moderno, me ha impresionado la ciudad, la limpieza de la ciudad. También pequeñas curiosidades: por ejemplo, cómo hacen para regar las flores en ese desierto. Es un país moderno, también acogedor para tantos pueblos que van allí. Es un país que mira hacia el futuro. Por ejemplo, entre otras cosas, la educación de los niños: los educan mirando al futuro, siempre. Es lo que me han explicado. Después, otra cosa que me ha impresionado es el problema del agua: están tratando, para un futuro próximo, tomar el agua del mar y hacerla potable, y también así con el agua de la humedad del aire; siempre buscando cosas nuevas. Y también he escuchado a alguien: “Un día nos faltará el petróleo y nos estamos preparando para ese día, porque tendremos algo más que hacer”. Este es un país que mira al futuro. Luego, me ha parecido un país abierto, no cerrado. También la religiosidad: el islam es un islam abierto, no cerrado, de diálogo, un islam fraterno y de paz. Sobre esto, subrayo la vocación para la paz que he sentido presente, a pesar de que haya problemas de algunas guerras en la zona. Pero esto lo he sentido. Después, para mí fue muy conmovedor el encuentro con los sabios [el Consejo de Ancianos], con los sabios del islam, algo profundo; procedían de diversas partes, de diferentes culturas. Y esto también indica la apertura de este país a un cierto diálogo regional, universal, religioso. Después, también me sorprendió el encuentro interreligioso: un hecho cultural significativo; y además —lo he mencionado en el discurso— lo que hicieron aquí el año pasado sobre la protección de los menores en los medios, en internet. Porque la pornografía infantil hoy es una “industria” que da produce mucho dinero, y se aprovecha de los niños. Este país se ha dado cuenta y ha hecho cosas positivas. Seguro habrá problemas y aspectos negativos, pero en un viaje de menos de tres días, estas cosas no se ven y, si se ven, uno mira a otra parte… Y gracias por la acogida.

GISOTTI:

Le dirige ahora la pregunta Nour Salman, de “Emirates News Agency”.

NOUR SALMAN:

Su Santidad, muchas gracias por esta oportunidad. La pregunta que deseamos formular es: ahora que se ha firmado la Declaración de Abu Dabi sobre la fraternidad humana, ¿cómo se aplicará este Documento en el futuro? ¿Y qué piensa sobre el anuncio de Su Alteza Mohammed Bin Zayed de la construcción de la iglesia de San Francisco y la mezquita del Imán Ahmed El-Tayeb?

PAPA FRANCISCO:

El Documento fue preparado con mucha reflexión y también rezando. Tanto el Gran Imán con su equipo como yo con el mío, hemos rezado mucho para lograr escribir este Documento, porque, para mí, solo hay un gran peligro en este momento: la destrucción, la guerra, el odio entre nosotros. Y, si nosotros los creyentes no somos capaces de darnos la mano, abrazarnos, besarnos y también rezar, nuestra fe será derrotada. Este Documento nace de la fe en Dios que es Padre de todos y Padre de la paz y condena toda destrucción, todo terrorismo, desde el primer terrorismo de la historia, que es el de Caín. Es un documento que se ha ido realizando casi en un año, ida y vuelta, oraciones… Pero se quedó así para madurar, reservado, para no dar a luz al niño antes de tiempo, para que madurara. Gracias.

GISOTTI:

Santo Padre, antes de la próxima pregunta, hay un regalo del periodista de Alittihad [ofrece al Santo Padre un cuadro].

Le dirige ahora la pregunta el colega Joerg Seisselberg de la “ARD” alemana.

JOERG SEISSELBERG:

Santo Padre, ha sido un viaje lleno de encuentros, de impresiones, de imágenes. Se me ha quedado en la mente la escena de su llegada, fue recibido con los honores militares, con los aviones militares que dibujaron los colores vaticanos en el cielo. Me pregunto: ¿Qué tiene que ver esto con el Papa Francisco, con el Papa que llega con un mensaje de paz? ¿Qué siente y qué piensa en esos momentos? Y, siempre sobre este tema, su llamado por la paz en Yemen: ¿Qué reacciones ha recibido en sus encuentros que le hacen esperar que sea recibido este mensaje, que se darán pasos hacia la paz en Yemen? Gracias.

PAPA FRANCISCO:

Gracias. Yo interpreto todos los gestos de bienvenida como gestos de buena voluntad. Cada uno los hace según la propia cultura. ¿Qué he encontrado aquí? Una acogida muy grande, que querían hacer de todo, pequeñas y grandes cosas, porque sentían que la visita del Papa era algo bueno. Alguno llegó a decir que era una bendición: esto lo sabe Dios, pero ellos querían hacerme sentir que era bienvenido. Sobre el problema de las guerras: usted menciona una. Sé que es difícil dar una opinión después de dos días y de haber hablado sobre el tema con pocas personas. Yo diré que he encontrado buena voluntad para poner en marcha procesos de paz. Esta [actitud] es la que he encontrado un poco, como común denominador, cuando he hablado sobre las situaciones bélicas —usted ha mencionado la de Yemen—. He encontrado buena voluntad para poner en marcha procesos de paz.

GISOTTI:

Le dirige ahora la pregunta Domenico Agasso de “La Stampa”. Es su segundo vuelo papal, pero esta es la primera ocasión de poder hacerle una pregunta en la conferencia de prensa en el avión. Adelante, Domenico.

DOMENICO AGASSO:

Santo Padre, después de la histórica firma de ayer del Documento sobre la fraternidad, en su opinión, ¿cuáles podrán ser las consecuencias en el mundo islámico, pensando principalmente en los conflictos en Yemen y en Siria? Y, ¿qué consecuencias habrá también entre los católicos, considerando que hay una parte de los católicos que le acusa de dejarse instrumentalizar por los musulmanes?

PAPA FRANCISCO:

¡Pero no solo por los musulmanes! Me acusan de dejarme instrumentalizar por todos, ¡también por los periodistas! Es parte del trabajo [mío], pero sí me gustaría decir una cosa. Esto lo reafirmo claramente:  Desde el punto de vista católico, el Documento no se ha separado ni un milímetro del Vaticano II, incluso se cita en varias ocasiones. El Documento fue hecho en el espíritu del Vaticano II. Y he querido, antes de tomar la decisión de decir: “está bien así, lo firmamos así” —por lo menos por mi parte—, que lo leyera algún teólogo y también oficialmente el teólogo de la Casa Pontificia, que es un dominico, con la bella tradición de los dominicos; no es ir a la caza de brujas, sino ver lo que es correcto; y él lo aprobó. Si alguien se siente disconforme, lo comprendo, no es algo de todos los días y no es un paso hacia atrás, es un paso hacia adelante, pero un paso hacia adelante que viene de hace 50 años, viene del Concilio, que debe ser desarrollado. Los historiadores dicen que para que un Concilio eche raíces en la Iglesia se necesitan 100 años; estamos a medio camino. Y esto puede suscitar perplejidad, también a mí. Le diré: vi una frase [del Documento] y me dije: “pero esta frase no sé si está bien”. ¡Era una frase del Concilio! Y me sorprendió incluso a mí. En el mundo islámico hay diferentes opiniones, hay algunas más radicales y otras no. Ayer, en el Consejo de los sabios, había por lo menos un chiita, con una universalidad muy grande y habló bien. Habrá discrepancias también entre ellos —no conozco bien—, pero es un proceso y los procesos maduran, como las flores, como la fruta.

GISOTTI:

Gracias, Santo Padre. Pasamos ahora al grupo francófono de Matilde Imberty, de “Radio France”.

MATILDE IMBERTY:

Buenas tardes, Santo Padre. Usted acaba de terminar la visita a los Emiratos Árabes Unidos e irá dentro de poco a Marruecos: también un viaje importante. Parece que ha elegido hablar con interlocutores bien precisos del islam. ¿Es una decisión de campo? Después, siempre a propósito del islam, el Documento histórico firmado ayer es muy ambicioso en relación con la educación: en su opinión, ¿podrá tocar verdaderamente a los fieles musulmanes? Gracias.

PAPA FRANCISCO:

Yo sé y he escuchado de algunos musulmanes decir que [el Documento sobre la fraternidad humana] será estudiado en las universidades, por lo menos en la de al-Azhar de seguro, y en las escuelas. Estudiado, no impuesto. Esto, comenzando por el final de su pregunta. Después, es un poco casual la cercanía de los dos viajes, porque yo quería ir a Marrakech al encuentro [a la Conferencia de la ONU sobre las migraciones], pero había cuestiones protocolarias y no podía ir a un encuentro internacional sin visitar antes el país, pero no tenía tiempo. Y por ello postergamos la visita, que será poco después de esta. Fue el Secretario de Estado el que fue a Marrakech. Es una cuestión diplomática y de educación también, pero no ha sido algo planeado. También en Marruecos seguiré las huellas de san Juan Pablo II, que fue allí:  fue el primero en ir allí. Será un viaje agradable. Luego llegaron invitaciones de otros países islámicos, pero no hay tiempo este año. Veremos el próximo año, yo o el otro Pedro, si alguno irá. Gracias.

GISOTTI:

Bien. María Sagrario Ruiz de “Radio Nacional de España”. Gracias.

MARÍA SAGRARIO RUIZ (RADIO NACIONAL DE ESPAÑA)

Buenas tardes, Santo Padre. Hago la pregunta en español. La diplomacia vaticana tiene un largo historial de practicar esa diplomacia de los pequeños pasos en la mediación de conflictos. Quiero recordar concretamente el año 78 cuando Juan Pablo II, su mediación, evitó una guerra entre su país, Argentina, y Chile. Hemos sabido ayer que Nicolás Maduro, y volvemos a Venezuela, ha enviado una carta queriendo reiniciar el diálogo, tiene al Secretario de Estado Parolin que conoce perfectamente ese país. Todas las miradas, muchas de ellas, están puestas en el Papa Francisco y en el Vaticano. ¿Qué está haciendo el Vaticano o qué piensa hacer? Usted dijo que estaba dispuesto a mediar si así se lo pedían. ¿En qué estado estamos, en qué momento?

PAPA FRANCISCO:

Gracias. La mediación entre Argentina y Chile fue verdaderamente un acto valiente de san Juan Pablo II, que evitó una guerra que era inminente. Hay pequeños pasos y el último es la mediación. Son pequeños pasos iniciales, que favorecen, pero no solo en el Vaticano, en toda la diplomacia: cercanía al uno y al otro para poner en marcha posibilidades de diálogo. Se hace así en la diplomacia. Creo que en la Secretaría de Estado podrán explicar bien todos los diferentes pasos que se pueden dar. Antes del viaje, yo sabía que llegaría con la valija diplomática una carta de Maduro. Todavía no he leído esta carta. Veremos qué se puede hacer. Pero, para que se realice —tomemos el último paso— una mediación, se necesita la voluntad de ambas partes: deberán pedirla ambas partes. Fue el caso de Argentina y Chile. La Santa Sede en Venezuela ha estado presente en el momento del diálogo en el que estaba también su compatriota, Rodríguez Zapatero: una primera reunión con monseñor Tscherrig y después continuó monseñor Celli. Y allí “se dio a luz a un ratoncito”: nada, humo. Ahora, no sé, veré esa carta y veré qué se puede hacer. Pero las condiciones iniciales son que ambas partes lo pidan. Nosotros siempre estamos disponibles. Es lo mismo que cuando la gente va a ver al cura porque hay un problema entre marido y mujer. Va uno, y se pregunta: “pero, la otra parte ¿viene o no viene? ¿Quiere o no quiere?”. Siempre las dos partes, este es el secreto. Y también para los países; esta es una condición que deben tener en cuenta antes de pedir una facilitación o la presencia de un observador o una mediación. Ambas partes, siempre. Gracias. E, ¡iré a España!

GISOTTI:

Le dirige la pregunta ahora Nicole Winfield de “Associated Press”.

NICOLE WINFIELD:

Santo Padre, la semana pasada, la revista femenina de “L’Osservatore Romano” publicó un artículo denunciando el abuso sexual que han sufrido mujeres consagradas en la Iglesia —mujeres adultas, monjas— por parte del clero. Hace algunos meses la Unión de las Superioras Generales hizo una denuncia pública. Sabemos que la próxima reunión en el Vaticano será sobre el abuso de menores, pero ¿podemos pensar que la Santa Sede puede hacer algo para afrontar también este problema, tal vez con un documento o líneas guía? Gracias.

PAPA FRANCISCO:

Responderé a esto, espera un momento, pero prefiero terminar con el viaje y después, la primera a la que responderé será la tuya. ¿Está bien así?

GISOTTI:

Entonces, mientras Nicole espera, es el turno de María Ángeles Conde de “Rome Reports”.

MARÍA ÁNGELES CONDE:

Buenas tardes, Santo Padre. Yo le hago la pregunta en nombre del grupo de lengua española. Ha mantenido un encuentro con el Consejo de Ancianos. En la medida de lo posible, lo que nos pueda contar, qué temas tocaron y si usted vuelve a Roma con la impresión de que el mensaje ha llegado a sus interlocutores.

PAPA FRANCISCO:

Los ancianos son verdaderamente sabios. Primero habló el Gran Imán. Luego cada uno de ellos, comenzando por el más anciano, que hablaba español —sí, porque era de Mauritania y lo había aprendido allí, anciano, de ochenta años—, hasta el más joven, que es el secretario del Consejo y habló poco, pero dijo todo en un video, su especialidad, es un comunicador. Me gustó este encuentro, fue algo muy hermoso. Hablaron comenzando por la palabra clave: “sabiduría” y después “fidelidad”. Subrayaron que es un camino de la vida con el que esta sabiduría crece y la fidelidad se refuerza. Y de ahí nace la amistad entre los pueblos. Eran diferentes; no sé cómo explicar: uno era chiita, otros con diferentes matices. Y después, este camino de sabiduría y fidelidad te lleva a la construcción de la paz, porque la paz es una obra de la sabiduría y de la fidelidad, fidelidad humana, entre los pueblos y todo esto. Me quedé con la impresión de haber estado entre verdaderos sabios. Y esta es una garantía para el Gran Imán, contar con este Consejo.

ANGELINA:

Está satisfecho, imagino…

PAPA FRANCISCO:

Sí, muy satisfecho, gracias.

GISOTTI:

Tenemos también a Sofía Barbarani de “The National”, que es un periódico muy importante en Abu Dabi.

SOFÍA BARBARANI:

Buenos días, esta es la pregunta que le queríamos hacer, siempre del grupo de medios de comunicación de Abu Dhabi: Hoy una niña le ha entregado una carta —hemos visto— corrió hacia usted cuando estaba en el coche. Queremos saber si ha leído ya la carta, y si sabía qué decía.

PAPA FRANCISCO:

No he tenido tiempo. Las cartas están ahí, las están clasificando para leerlas después.

SOFÍA BARBARANI:

¿Y nos puede decir qué impresión le dio cuando vio a esta joven ir hacia usted?

PAPA FRANCISCO:

Esa niña es valiente. La detuvieron y yo dije: “No, dejadla que se acerque”. Esa niña tiene futuro, tiene futuro. Y me atrevería a decir: ¡pobre marido! Tiene futuro, es valiente. Me gustó, porque se requiere valentía para hacer esto. Y después otra chica le siguió, eran dos: vio a la otra y tomó valor.

GISOTTI:

Entonces, hay otras preguntas sobre el viaje: Inés San Martín y Franca Giansoldati, si sois muy rápidas.

FRANCA GIANSOLDATI:

Santidad, el Imán El-Tayeb habló, denunció la islamofobia, el miedo al islam. ¿Por qué no se escuchó algo sobre la cristianofobia o, de todos modos, sobre la persecución de los cristianos?

PAPA FRANCISCO:

Verdaderamente he hablado de la persecución de los cristianos, no en ese momento, pero de ello estoy hablando frecuentemente. También en este viaje he hablado —no me acuerdo dónde— pero de ello he hablado. No sé, creo que el Documento es más de unidad y de amistad, y subrayé esto. Ahora me viene a la mente: también el Documento es condenatorio, condenatorio de la violencia. Y algunos grupos que se dicen islámicos —incluso si los sabios dicen que eso no es el islam— persiguen a los cristianos. Me acuerdo de aquel papá en Lesbos con tres niños. Tenía treinta años, no más, y lloraba, y me dijo: «Yo soy islámico, mi mujer, mi esposa, era cristiana, y vinieron los terroristas del ISIS, vieron la cruz, y le dijeron: “conviértete”. Y ella dijo: “No, yo soy cristiana”. Y delante de mí la degollaron». Este es el pan cotidiano de los grupos terroristas. No solo hacia los cristianos, sino también la destrucción, la destrucción de la persona. Por esto el Documento estuvo fuertemente condenatorio en ese sentido.

GISOTTI:

También sobre el viaje, Inés San Martín de “Crux”.

INÉS SAN MARTÍN:

Santo Padre, una pregunta relacionada en realidad a la que acaba de hacer mi colega, porque no tuvimos tiempo de coordinarla. Pero, como yo le dije en el viaje pasado, tuve la posibilidad de entrevistar al arzobispo de Mosul en Irak, que siempre dice que lo están esperando y niega que estén, a propósito, discutiendo los obispos, sino que simplemente lo están esperando. Usted habló de la libertad religiosa, habló de que la libertad religiosa va más allá de la libertad de culto. ¿Se puede hablar un poco más de este tema? Porque hoy fuimos, o acá estamos volviendo de un país que es conocido por su tolerancia, sin embargo, muchos de los católicos que estaban hoy en el polideportivo, hoy por primera vez, desde que llegaron a Emiratos Árabes Unidos pudieron manifestarse abiertos con respecto a su fe y a sus creencias. Entonces, ¿puede haber un cambio que vaya más allá del hoy?

PAPA FRANCISCO:

Los procesos tienen principios, ¿no es cierto? Uno puede preparar un acto y ahí se hace el acto y después ya hay un antes y un después. Yo creo que la libertad va en proceso siempre, debe ir en proceso, siempre más, no se tiene que parar. A mí me impresionó un coloquio que tuve, antes de salir, con un chico de 13 años en Roma que quiso verme; quiso verme, lo atendí y me dijo: “Bueno, para mí algunas cosas me parecen interesantes, pero le quiero decir que le quiero decir que soy ateo. ¿Qué debo hacer como ateo para convertirme en un hombre de paz?”. Yo le dije: “Haz lo que sientes”, y le hablé durante un rato. Pero me gustó la valentía del chico: es ateo pero busca el bien, busca este camino. También esto es un proceso, un proceso que debemos respetar y acompañar. Acompañar todos estos procesos para el bien, todos, sean del “color” que sean. Y estos, creo que son pasos hacia adelante. Gracias.

GISOTTI:

Entonces, Santo Padre, el tiempo se está acabando. Pero hay una respuesta por dar.

PAPA FRANCISCO:

Es verdad, el maltrato de las mujeres es un problema. Me atrevería a decir que la humanidad todavía no ha madurado, la mujer es aún considerada “de segunda clase”. Comencemos de aquí: es un problema cultural. Después se llega hasta los feminicidios. Existen países en los que el maltrato a las mujeres llega hasta el feminicidio. Y antes de llegar a su pregunta concreta, una curiosidad que me dijeron, pero ustedes investiguen para saber si es verdad o no. Me dijeron que el origen de las joyas femeninas se dio en un país antiquísimo —no sé, de Oriente—, donde existía la ley de expulsar a la mujer, de despedirla [repudiarla]. Si el marido, en ese país —no sé si es verdad o no— le decía: “Vete de aquí”, en ese momento, con lo que tenía puesto, tenía que marcharse, sin recoger nada. Y así las mujeres comenzaron a hacerse joyas, de oro y piedras preciosas, para tener algo con qué sobrevivir. No sé si es verdad o no, pero es interesante. Ahora su pregunta [sobre el abuso de las religiosas por parte de los clérigos]. Es verdad, dentro de la Iglesia ha habido clérigos que han hecho esto; en algunas culturas es un poco más fuerte que en otras; no es una cosa que hacen todos, pero hay sacerdotes y también obispos que lo han hecho. Y yo creo que se hace aún, porque no se trata de algo que, desde el momento que te das cuenta, acaba. La cosa sigue adelante así. Desde hace tiempo estamos trabajando en esto. Hemos suspendido a algún clérigo, expulsado, por esto. Y también —no sé si ya acabó el proceso— hemos tenido que disolver alguna congregación femenina que estaba muy ligada a esto, una forma de corrupción. No puedo decir: “En mi casa esto no pasa”. Es verdad. ¿Se debe hacer algo más? Sí. ¿Tenemos la voluntad de hacerlo? Sí. Pero es un camino que viene de lejos. El Papa Benedicto tuvo la valentía de disolver una congregación de cierto nivel, porque allí había una forma de manipulación de las mujeres, hasta una manipulación sexual [como lo explicó el director ad interim de la Oficina de prensa, el Santo Padre, usando el término esclavitud, quería decir “manipulación” una forma de abuso de poder que se refleja también en un abuso sexual] por parte de clérigos o del fundador. A veces el fundador quita la libertad, vacía de libertad a las religiosas y puede llegar a esto. Sobre el Papa Benedicto quiero destacar que es un hombre que tuvo el valor de hacer tantas cosas sobre esto. Hay una anécdota: él tenía todos los papeles, todos los documentos, sobre una organización religiosa en la que había corrupción en el interior, sexual y económica. Él [como cardenal] iba y había filtros, y no podía llegar. Al final el Papa [San Juan Pablo II], con la intención de entender la verdad, organizó una reunión y Joseph Ratzinger fue allí con una carpeta y todos sus papeles. Y cuando regresó, dijo a su secretario: “Ponlo en el archivo, ganó la otra parte”. Nosotros no tenemos que escandalizarnos por esto, son pasos de un proceso. Pero después, siendo Papa, la primera cosa que dijo fue: “Tráeme del archivo esos papeles”, y comenzó... Lo que se dice acerca del Papa Benedicto lo hace ver como muy bueno, sí, porque es bueno, bueno, un pedazo de pan es más malo que él, ¡es bueno!, pero lo hace ver también como débil, y en cambio, de débil no tiene nada. Ha sido un hombre fuerte, un hombre consecuente en las cosas. Yo quiero seguir adelante... Existen casos, en algunas congregaciones, especialmente nuevas, y en algunas regiones más que en otras. Sí, es esto. Estamos trabajando.

GISOTTI:

Gracias, Santo Padre, Y gracias a todos ustedes. Pero hay una sorpresa al final para un colega que ha alcanzado una meta muy importante.

PAPA FRANCISCO:

Me dijeron que festejamos el 150 cumpleaños de Valentina [Alazraki, en su 150 viaje papal]; pero yo no la veo tan momificada. Es una mujer que tiene raíces interesantes. Una vez le dije: “Si usted va a hacerse un análisis de sangre, pondría en dificultad al hematólogo”.

Muchas gracias. Recen por mí, no se olviden, lo necesito. Gracias.

 



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